Un reciente estudio arqueológico sobre los restos de caballos en Hungría medieval ha desafiado la narrativa histórica predominante que asocia la disminución del consumo de carne de caballo con la conversión al cristianismo en Europa. Este análisis, realizado por el profesor László Bartosiewicz de la Universidad de Estocolmo y la investigadora Erika Gál del Centro de Investigación HUN-REN, revela que la práctica de comer carne de caballo perduró más de dos siglos después de que Hungría adoptara el cristianismo en el año 1000 de nuestra era.
Una mirada al pasado: el consumo de carne de caballo en la Europa medieval
Históricamente, se ha considerado que el consumo de carne de caballo, conocido como hipofagia, se redujo debido a la influencia de la Iglesia, que, si bien no prohibió oficialmente esta práctica, la vinculó a costumbres «bárbaras» de pueblos paganos. No obstante, el estudio pone en duda esta visión, sugiriendo que la disminución de la hipofagia no se debió a razones espirituales, sino a factores socioeconómicos y demográficos.
Los investigadores examinaron huesos de caballo de 198 asentamientos húngaros, analizando el porcentaje de restos de caballo en los contextos de basura. Los resultados indicaron que, en algunas zonas rurales, hasta un tercio de los restos de ganado correspondían a caballos, evidenciando que la carne de caballo seguía siendo parte de la dieta de la población mucho después de la conversión al cristianismo.
Sin embargo, esta tendencia comenzó a cambiar tras la invasión mongola de 1241-1242, que diezmó la población húngara y alteró su estructura social. Los caballos, que antes eran una fuente común de alimento, se convirtieron en un bien preciado, utilizados principalmente como botín en la guerra. La escasez y el valor de estos animales llevaron a una disminución en su consumo, especialmente con la llegada de grupos más urbanizados que preferían el cerdo, más adecuado para la agricultura sedentaria.
Este hallazgo no solo cuestiona la percepción tradicional sobre la hipofagia, sino que también subraya la importancia de la arqueología en la revisión de narrativas históricas que, a menudo, son escritas con agendas particulares y pueden no reflejar la realidad del pasado. Tal como concluyen los autores del estudio, la relación entre la hipofagia y la barbarie ha sido un tema recurrente en textos que datan de siglos después de los acontecimientos que describen, lo que plantea serias dudas sobre su fiabilidad.
Así, el análisis de la carne de caballo en los contextos de residuos alimentarios no solo ilumina las tendencias alimentarias de la época, sino que también sugiere que la historia es una construcción que debe ser constantemente reevaluada a la luz de nuevas evidencias y perspectivas.
