A principios de este año, la estrella pop Katy Perry y un grupo de cinco mujeres realizaron un viaje muy publicitado al borde del espacio, lo que generó una fuerte crítica en las redes sociales y los medios tradicionales. Muchos escépticos cuestionaron diversos aspectos de la misión, centrándose en la imagen glamorosa que la tripulación, compuesta también por la presentadora Gayle King y Lauren Sánchez, esposa de Jeff Bezos, había proyectado.
Las uniformes diseñados por la casa de moda neoyorquina Monse Maison, fundada por Fernando García y Laura Kim, fueron considerados por algunos detractores como un contraste con la imagen tradicional de los astronautas, quienes suelen ser vistos como exploradores y pioneros científicos en su misión hacia el espacio. Las entrevistas previas al vuelo, en las que se discutieron temas como el maquillaje y la estilización del cabello, acentuaron esta percepción superficial.
Un enfoque a la moda en la exploración espacial
Sin embargo, es importante considerar que la crítica hacia la relevancia de la moda en la exploración espacial puede ser en gran medida infundada. La moda y el estilo han desempeñado un papel significativo en la historia de la exploración espacial, siendo un elemento definitorio tanto en la ciencia ficción como en las misiones reales. La tripulación de Blue Origin, aunque criticada, continuó esta tradición, subrayando la conexión entre estilo, simbolismo y el viaje espacial.
Las naciones que exploran el espacio invierten millones en diseñar trajes tanto para actividades intravehiculares (IVA) como extravehiculares (EVA). No solo se prioriza la funcionalidad y la seguridad, sino también la creación de diseños impactantes que atraigan la atención del público. Por ejemplo, la casa de moda Prada colabora actualmente con Axiom Inc. para diseñar trajes para la inminente misión Artemis, mientras que la Agencia Espacial Europea (ESA) ha contratado a la Maison Pierre Cardin para diseñar uniformes para su nuevo centro de simulación lunar en Alemania.
Estas colaboraciones representan una continuidad del juego entre el arte, la moda y la tecnología espacial. Las películas y libros de ciencia ficción no solo han sido influenciados por los avances en tecnología espacial, sino que también han inspirado estos mismos desarrollos.
Las imágenes y videos desde la Estación Espacial Internacional revelan que los trajes IVA están diseñados principalmente para la funcionalidad y el confort, dado que los tripulantes pasan largos períodos realizando experimentos científicos. En contraste, los vuelos de turismo espacial de figuras como Jeff Bezos y Richard Branson han sido cuidadosamente diseñados, enfatizando la relevancia de la moda en su presentación pública.
Branson, por ejemplo, eligió un traje de la marca Under Armour para su vuelo en el VSS Unity, mientras que Bezos se presentó con un sombrero de vaquero y un traje azul claro. Aunque ambos han competido en cuanto a la estética de sus trajes, la experiencia estética se ha vuelto casi tan importante como la propia experiencia de volar al espacio.
Por su parte, SpaceX, liderada por Elon Musk, ha intensificado sus esfuerzos en diseño, presentando un nuevo traje EVA conocido como el «esmoquin espacial», diseñado por el reconocido diseñador de vestuario de Hollywood, Jose Fernandez. Este traje no solo es práctico, sino que también busca tener un impacto visual significativo, alineándose con la tendencia actual de fusionar la moda con la exploración espacial.
A medida que avanzamos en la exploración del cosmos, es evidente que la moda seguirá desempeñando un papel importante en cómo nos presentamos ante el universo. Ya sea en misiones científicas o en iniciativas privadas, nuestra forma de vestir en el espacio reflejará nuestra identidad y aspiraciones como especie. Este fenómeno no comenzó con las mujeres glamorosas que emprendieron sus aventuras espaciales, y no se limitará a las críticas que enfrentaron por su enfoque en el estilo.
