La crisis climática está afectando de manera alarmante a la biodiversidad marina, como lo demuestra una reciente investigación sobre los tiburones ángel (Squatina squatina), una especie catalogada como en peligro crítico de extinción. Un equipo de científicos marinos, liderado por investigadores de la Universidad de Lancaster y el Angel Shark Project: Islas Canarias, ha descubierto que el calentamiento de los océanos está alterando los comportamientos reproductivos de las hembras de esta especie.
El estudio, publicado en Global Change Biology, revela que, durante un periodo de temperaturas inusualmente altas en 2022, las hembras de tiburón ángel se ausentaron en gran medida de sus zonas de apareamiento tradicionales en la Reserva Marina de La Graciosa, situada en el archipiélago canario. Este fenómeno se produce en un contexto donde las temperaturas del agua superaron los 23.8°C y se mantuvieron por encima de los 22.5°C durante un tiempo considerablemente mayor que en años anteriores.
Desajuste en los Comportamientos de Apareamiento
Aunque las hembras evitaban las áreas de apareamiento debido al calor, los machos continuaron mostrando patrones de conducta normales al regresar a las zonas en busca de oportunidades de apareamiento. Dr. David Jacoby, investigador principal del estudio, subraya que «estas olas de calor más frecuentes y extremas son como los incendios forestales en el océano, afectando de maneras insospechadas a las especies marinas».
Los datos recopilados entre 2018 y 2023 permitieron a los investigadores rastrear a más de 100 tiburones ángel, vinculando su movimiento y distribución a las condiciones ambientales. La investigación muestra que, a diferencia de los machos, las hembras son significativamente más sensibles a las variaciones de temperatura, lo que las lleva a priorizar su bienestar sobre la reproducción. Este cambio en el comportamiento podría tener consecuencias graves para la supervivencia de la especie.
La Reserva Marina de La Graciosa es uno de los últimos refugios de los tiburones ángel, y la preocupación por su futuro es creciente. Dr. Lucy Mead, autora principal del estudio, advierte que «el hecho de que las diferencias en el tiempo de llegada a los sitios de apareamiento estén impulsadas por extremos ambientales es motivo de gran preocupación para esta especie». Las hembras, que tienen un estilo de vida más exigente energéticamente debido a su biología reproductiva, se ven forzadas a buscar temperaturas más frescas, lo que las aleja de las zonas de apareamiento.
Con el calentamiento proyectado para la región, los investigadores temen que áreas clave se vuelvan inhóspitas para las hembras, lo que podría amenazar aún más a esta especie ya en peligro crítico. La conservación de los tiburones ángel en un mundo cambiante es, por tanto, una tarea urgente y necesaria. Eva Meyers, co-líder del Angel Shark Project, enfatiza que «estos hallazgos subrayan la importancia de la monitorización a largo plazo de los hábitats críticos en las Islas Canarias como un pilar esencial de cualquier plan efectivo de recuperación de la biodiversidad marina».
En un contexto donde los cambios climáticos marinos tienden a pasar desapercibidos, es crucial que la comunidad científica y la sociedad en general tomen conciencia de la necesidad de proteger estas especies y sus hábitats. La investigación muestra que el impacto del cambio climático en los océanos es tan real y urgente como lo es en la superficie terrestre.
