El Mar Muerto, considerado el punto más bajo de la superficie terrestre, es un lago hipersalino que presenta condiciones extraordinarias. Su alta concentración de sal no solo lo hace un lugar singular para el turismo, sino que también despierta el interés de la comunidad científica, que continúa desvelando los secretos que encierra este cuerpo de agua. Entre sus características más intrigantes se encuentran los llamados «gigantes de sal», depósitos masivos que están siendo objeto de estudio por investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara.
Según el profesor Eckart Meiburg, autor principal de un artículo reciente publicado en la Annual Review of Fluid Mechanics, estos depósitos de sal pueden extenderse horizontalmente durante kilómetros y alcanzar más de un kilómetro de espesor. La singularidad del Mar Muerto radica en que es el único lugar del mundo donde se pueden estudiar estos procesos en tiempo real, lo que permite a los científicos investigar cómo se forman y evolucionan estos gigantes de sal a lo largo del tiempo.
Procesos de evaporación y formación de depósitos
El estudio de Meiburg y su colega Nadav Lensky se centra en los procesos de dinámica de fluidos y transporte de sedimentos que rigen el Mar Muerto. Este lago terminal, que no tiene salida, depende principalmente de la evaporación para la pérdida de agua, lo que ha llevado a un descenso en su nivel a un ritmo alarmante de aproximadamente un metro por año, exacerbado por la construcción de represas en el río Jordán, que es su principal afluente.
La temperatura del agua también influye en la dinámica de los depósitos de sal. En el pasado, el Mar Muerto era un lago «meromictico», en el que las capas de agua se estratificaban debido a diferencias en densidad y temperatura. Sin embargo, desde la década de 1980, la disminución del flujo de agua dulce ha permitido que la salinidad en la superficie alcance niveles similares a los de las profundidades. Este cambio ha dado lugar a una mezcla estacional entre las capas, transformando el lago en un sistema «holomictico», donde se producen mezclas anuales.
En investigaciones recientes, se ha identificado un fenómeno peculiar que ocurre durante el verano: la precipitación de cristales de halita o «nieve de sal». Este proceso, que antes se asociaba principalmente a los meses más fríos, se produce cuando la evaporación incrementa la salinidad de la capa superior mientras que, a su vez, la temperatura más cálida permite que algunos sales sigan disolviéndose. Esta interacción genera un fenómeno conocido como «doble difusión», en el que se producen movimientos de agua que facilitan la precipitación de sal en la capa superior, creando así el efecto visual de nieve de sal.
La combinación de evaporación, fluctuaciones de temperatura y cambios de densidad, junto con otros factores como corrientes internas y olas superficiales, contribuyen a la formación de depósitos de sal de diversas formas y tamaños. A diferencia de otros cuerpos de agua hipersalinos donde la deposición ocurre principalmente en la estación seca, en el Mar Muerto estos procesos son más intensos durante los meses de invierno, lo que explica la aparición de los gigantes de sal.
En conclusión, el estudio de estos fenómenos no solo proporciona una comprensión fundamental de los procesos que ocurren en lagos hipersalinos en evaporación, sino que también puede ofrecer perspectivas sobre la estabilidad y erosión de costas áridas ante el cambio del nivel del mar, así como el potencial para la extracción de recursos. Así, el Mar Muerto, más allá de ser un destino turístico, se erige como un laboratorio natural para la ciencia moderna.
