En el contexto de la conservación de la biodiversidad, un equipo de investigadores ha realizado un hallazgo significativo en Sudáfrica al redescubrir especies de reptiles que se creían perdidas. Estas especies, conocidas como “especies perdidas”, son aquellas que no han sido observadas durante décadas, lo que plantea la incógnita de su posible extinción o simplemente el hecho de que no se hayan buscado adecuadamente.
Se ha documentado que más de 4,300 especies de plantas y animales en 200 países son oficialmente consideradas perdidas. Sin embargo, el foco de las expediciones para re-encontrarlas ha estado principalmente en mamíferos y aves, dejando de lado a los reptiles, que superan las 12,000 especies en el mundo. En consecuencia, más de 1,300 especies de reptiles son consideradas perdidas, lo que representa un 30% del total de especies perdidas a nivel global.
Redescubrimiento de especies en Sudáfrica
En Sudáfrica, se reconocen 402 especies de reptiles, de las cuales el 12.3% se encuentran en peligro. Investigadores, apoyados por la Trust de Vida Silvestre en Peligro, llevaron a cabo una búsqueda en las provincias de Limpopo y el Cabo Occidental, donde aún existen hábitats originales de reptiles perdidos. Utilizando trampas no dañinas, el equipo tuvo éxito al registrar 163 nuevas observaciones de reptiles en Limpopo y 245 en el Cabo Occidental, donde se encontraron especies que viven mayormente bajo tierra.
Entre los hallazgos más destacados, se re-clasificó al geco enano de Methuen (Lygodactylus methueni) como especie en peligro y se redescubrió el lagarto de arena anaranjado (Nucras aurantiaca), el cual había sido fotografiado por última vez hace más de una década. Este redescubrimiento resalta la urgencia de clasificar a la especie como en peligro según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
El equipo también elaboró un inventario de especies de reptiles consideradas perdidas en Sudáfrica, enfatizando la necesidad de continuar la búsqueda de estas especies para proporcionar información precisa sobre su existencia y así fomentar esfuerzos de conservación adecuados.
El redescubrimiento del lagarto de arena anaranjado es especialmente relevante, dado que su hábitat ha estado amenazado por desarrollos mineros. En 2022, se otorgó un derecho de prospección para la extracción de fosfato en el área donde vive esta especie. La recopilación de datos sobre su distribución y estado de conservación permitirá que se lleven a cabo evaluaciones de impacto ambiental más rigurosas en futuros proyectos, lo que podría prevenir la extinción de la especie.
La participación de científicos ciudadanos se ha vuelto crucial en esta labor de conservación. A través de aplicaciones como iNaturalist, cualquier persona puede contribuir al registro de especies observadas, lo que ayuda a los expertos a identificar y clasificar especies raras. Un ejemplo notable es el caso de una serpiente de montaña con manchas crema que había permanecido sin avistamientos durante más de dos décadas, hasta que un excursionista publicó su foto en línea.
El continuo deterioro de los hábitats naturales y los efectos del cambio climático amenazan con incrementar las tasas de extinción en las próximas décadas. Por ello, es imprescindible contar con información actualizada y robusta sobre las especies para que los recursos se dirijan de manera efectiva a su conservación. Reconocer y redescubrir especies perdidas no se limita a la curiosidad científica; es una cuestión que afecta a nuestro patrimonio natural compartido y su papel en los ecosistemas.
