Las negociaciones para alcanzar un alto el fuego en Gaza han sufrido un nuevo revés significativo esta semana, tras la retirada de los equipos negociadores de Israel y Estados Unidos de las conversaciones que se estaban llevando a cabo en Doha, Catar. Ambas partes han argumentado que la falta de progreso y la supuesta falta de sinceridad por parte de Hamas han motivado esta decisión. Este desarrollo se produce en medio de una crisis humanitaria en Gaza que se agrava día a día, así como un aumento de la fricción diplomática internacional sobre el camino hacia una paz duradera.
El enviado especial de Estados Unidos para el Medio Oriente, Steve Witkoff, declaró el jueves que Hamas había fallado en actuar de buena fe durante la última ronda de negociaciones, calificando la respuesta del grupo a una propuesta de alto el fuego de 60 días como «egoísta». Witkoff anunció que el equipo estadounidense regresaría a casa para reevaluar su enfoque y considerar «opciones alternativas» para lograr un acuerdo y asegurar la liberación de los rehenes israelíes.
Por su parte, la televisión estatal israelí Kan TV, citando a una fuente cercana a las negociaciones, afirmó que «las conversaciones no han fracasado». Según este medio, se trata de un movimiento coordinado entre todas las partes involucradas y que «hay decisiones fatídicas que deben tomarse» lo que justifica la retirada de las delegaciones para consultas adicionales. Aseguran que el «ímpetu sigue siendo positivo».
Hamas, por su parte, expresó su sorpresa ante los comentarios de Witkoff, indicando que su postura había sido bien recibida por los mediadores y había abierto la puerta a la posibilidad de alcanzar un acuerdo integral. En un comunicado, el grupo afirmó su interés en continuar las negociaciones de manera que se superen los obstáculos actuales.
La situación humanitaria en Gaza
La situación humanitaria en Gaza se deteriora rápidamente. Hasta el jueves, la campaña militar israelí ha resultado en más de 59,210 muertes palestinas y más de 143,040 heridos, de acuerdo con las autoridades sanitarias de Gaza. En las últimas 24 horas, se han reportado cuatro muertes adicionales por hambre y desnutrición, elevando el total a 115 desde marzo.
El gobierno de Hamas, a través de su oficina de medios, ha declarado que Gaza «necesita urgentemente al menos 500,000 bolsas de harina por semana» para evitar un colapso humanitario total. Varias agencias de la ONU han advertido sobre la «grave» crisis de hambre que afecta a la región.
El presidente palestino Mahmoud Abbas emitió el jueves una advertencia contundente, afirmando que el pueblo palestino enfrenta «la mayor catástrofe humanitaria» de su tiempo. En una declaración a través de la televisión palestina, Abbas condenó lo que describió como ataques israelíes contra centros de ayuda y restricciones a suministros básicos, considerando estas acciones como crímenes de guerra de los cuales Israel debe asumir la responsabilidad. Reiteró sus llamados a un alto el fuego inmediato y permanente, la entrada sin restricciones de ayuda humanitaria, la liberación de los ingresos fiscales palestinos retenidos y la restauración de la gobernanza plena de la Autoridad Palestina sobre Gaza.
El primer ministro británico, Keir Starmer, se unió a las voces internacionales al calificar el sufrimiento y la hambruna en Gaza como una «catástrofe humanitaria indescriptible e indefendible», instando a Israel a permitir la entrada urgente de ayuda.
En un desarrollo diplomático paralelo, el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que Francia tiene la intención de reconocer formalmente un estado palestino en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre. En una carta dirigida al presidente de la Autoridad Palestina, Abbas, Macron indicó que esta decisión refleja el «compromiso histórico de Francia con una paz justa y duradera en Oriente Medio». Este anuncio ha recibido fuertes críticas por parte de funcionarios israelíes, que advierten que tal reconocimiento «recompensaría el terrorismo» y podría generar más inestabilidad en la región.
En un cable diplomático emitido en junio, Estados Unidos expresó su oposición a cualquier paso que reconozca unilateralmente un estado palestino, argumentando que tal acción podría ir en contra de los intereses de política exterior de EE.UU. y acarrear consecuencias.
