El conflicto en la frontera entre Camboya y Tailandia ha escalado en los últimos días, provocando serias preocupaciones en la región. La Secretaría de Estado de Aviación Civil de Camboya (SSCA) ha emitido un comunicado en el que prohíbe todas las vuelos sobre las zonas de combate, una medida que busca garantizar la seguridad de las operaciones aéreas y de los pasajeros.
Medidas de seguridad en el espacio aéreo camboyano
Según el portavoz de la SSCA, Sinn Chanserey Vutha, las aerolíneas han sido notificadas para evitar sobrevolar las zonas de conflicto, que se extienden a Poipet, en la provincia de Pailin, y en partes de la provincia de Siem Reap. Esta prohibición implica que los aviones deben operar a una altitud mínima de 1,200 metros sobre el nivel del mar. Hasta el momento, los vuelos internacionales entre Phnom Penh y Bangkok, así como entre Siem Reap y Bangkok, continúan operando con normalidad, ya que las aeronaves han ajustado sus rutas para eludir el espacio aéreo restringido.
Las hostilidades entre las tropas de Camboya y Tailandia comenzaron el pasado jueves en las provincias camboyanas de Oddar Meanchey y Preah Vihear, y se han intensificado, extendiéndose a la provincia de Pursat. Según informes de medios tailandeses, los enfrentamientos se reanudaron el sábado por la mañana, en lo que se describe como el tercer día de combates, tras la apertura de fuego por parte de las fuerzas camboyanas contra sus homólogos tailandeses.
El aumento de la tensión en esta zona fronteriza ha despertado inquietud en la comunidad internacional, que observa de cerca el desarrollo de los acontecimientos. La situación se complica aún más por las implicaciones políticas que este conflicto puede tener para ambos países, así como para la estabilidad regional en el sudeste asiático.
