JPMorgan Chase, uno de los gigantes bancarios de Estados Unidos, ha lanzado una serie de críticas hacia las empresas fintech que actúan como intermediarias en el acceso a datos financieros. Según un memo interno, la entidad ha señalado que estas compañías están inyectando un volumen excesivo de solicitudes de datos en sus sistemas, lo que ha generado una carga operativa significativa.
En el mes de junio, se registraron 1.89 mil millones de solicitudes de datos provenientes de estos intermediarios, de las cuales solo el 13% fueron iniciadas por los propios clientes para llevar a cabo transacciones. La mayoría de estas solicitudes, conocidas como llamadas API, se utilizaron para mejorar productos, prevenir fraudes y, en algunos casos, para la recolección de datos para su posterior venta, según fuentes cercanas al caso.
Como respuesta a la situación, JPMorgan está considerando implementar nuevos cargos para las fintechs que deseen acceder a sus sistemas, argumentando que los costos de mantenimiento han aumentado debido al crecimiento en el volumen de solicitudes y a la creciente incidencia de fraudes en el ecosistema fintech. Esta decisión podría provocar una reconfiguración en un sector que ha prosperado gracias a un acceso gratuito a los datos bancarios.
Cambios en la normativa
La situación se ha visto agravada por recientes movimientos regulatorios, como la moción presentada por la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB) que busca derogar la regla de «banco abierto», la cual obligaba a las instituciones financieras a proporcionar datos a terceros autorizados sin costo alguno. Este reglamento, establecido durante la administración de Biden, ha sido objeto de críticas por parte de JPMorgan, cuyo CEO, Jamie Dimon, ha instado a resistir lo que considera regulaciones injustas.
Las nuevas tarifas que JPMorgan planea imponer podrían alcanzar hasta 300 millones de dólares anuales para algunas de las empresas de tecnología financiera más grandes, como Plaid, que se han beneficiado de este acceso gratuito hasta ahora. Plaid ha reaccionado defendiendo su modelo de negocio y argumentando que el aumento en el acceso a datos es una respuesta a la creciente demanda de productos financieros más eficientes y personalizados por parte de los consumidores.
Las conversaciones entre JPMorgan y los intermediarios continúan, y se espera que los resultados de estas negociaciones establezcan un nuevo marco que regule el acceso a la información financiera. La complejidad de la situación es un reflejo de la tensión inherente entre los intereses de grandes instituciones bancarias y las innovaciones que buscan democratizar el acceso a servicios financieros.
