El gobierno australiano ha ampliado su controvertida prohibición de redes sociales para adolescentes, incluyendo a YouTube en la lista de plataformas afectadas. Esta decisión, anunciada el miércoles por el Primer Ministro Anthony Albanese, revierte una exención previa que se había concedido a la popular plataforma de videos, propiedad de Alphabet. La medida está diseñada para abordar las preocupaciones sobre el acceso de los menores a contenidos perjudiciales en línea.
La decisión se tomó tras la recomendación del regulador de internet australiano, que instó al gobierno a eliminar la exención de YouTube, basándose en una encuesta que reveló que el 37% de los menores encuestados había reportado haber encontrado contenido dañino en la plataforma. Albanese afirmó en un comunicado que «las redes sociales tienen una responsabilidad social» y que «no hay duda de que los niños australianos están siendo negativamente impactados por las plataformas en línea». Además, subrayó que el gobierno está comprometido a respaldar a los padres en la protección de sus hijos.
Impacto y reacciones de la industria
La ampliación de la prohibición, que entrará en vigor en diciembre, se produce en un contexto en el que YouTube es utilizado por casi tres cuartas partes de los australianos de entre 13 y 15 años. La compañía ha defendido su posición, argumentando que no debe ser clasificada como una red social, ya que su actividad principal consiste en albergar videos. Un portavoz de YouTube declaró que «nuestro puesto sigue siendo claro: YouTube es una plataforma de intercambio de videos con una biblioteca de contenido gratuito y de alta calidad».
Sin embargo, las plataformas que ya están bajo la prohibición, como Facebook e Instagram de Meta, así como Snapchat y TikTok, han expresado su descontento. Argumentan que YouTube comparte características clave con sus productos, incluyendo la posibilidad de interacción entre usuarios y la recomendación de contenido a través de algoritmos basados en la actividad del usuario.
La proliferación de información errónea en plataformas como YouTube ha sido un tema de creciente preocupación. Adam Marre, director de seguridad de la información en la empresa de ciberseguridad Arctic Wolf, ha señalado que «el movimiento del gobierno australiano para regular YouTube es un paso importante para contrarrestar el poder desmedido de las grandes tecnológicas y proteger a los niños».
Cabe mencionar que esta decisión también puede dar pie a un nuevo conflicto con Alphabet. En 2021, la empresa ya había amenazado con retirar algunos de sus servicios de Google de Australia en respuesta a una ley que obligaba a las plataformas a pagar a los medios de comunicación por el contenido que aparecía en sus búsquedas. Recientemente, YouTube ha instado al gobierno a «mantener la integridad del proceso legislativo» y ha amenazado con un desafío legal, aunque la compañía no ha confirmado oficialmente esta última afirmación.
La ley, que fue aprobada en noviembre, solo exige a las plataformas de redes sociales que tomen «medidas razonables» para evitar el acceso de australianos menores de 16 años. De lo contrario, se enfrentarían a multas de hasta 49.5 millones de dólares australianos (32.2 millones de dólares estadounidenses). El gobierno australiano está a la espera de un informe sobre las pruebas de productos de verificación de edad, cuyos resultados influirán en la aplicación de la prohibición.
