Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte han desarrollado una herramienta innovadora destinada a mejorar la seguridad en las transacciones comerciales de pequeña escala, con el objetivo de garantizar que las empresas reciban el pago correspondiente y que los clientes obtengan los productos o servicios por los que han pagado. Esta herramienta, que se apoya en contratos inteligentes basados en tecnología blockchain, cumple una función similar a la que ofrecen las cartas de crédito en transacciones de mayor envergadura.
Los resultados de esta investigación se plasman en dos artículos publicados en acceso abierto en la revista Transactions on Computer Science and Applications: «Implementing A Letter of Credit Style Business Process for Small-Scale Contracting Using Smart Contracts» y «Mechanisms for Dealing With the Unexpected in Small-Scale Contracting Using Smart Contracts».
La idea central se basa en el concepto de carta de crédito, un documento emitido por una entidad financiera que garantiza que un vendedor recibirá el pago completo de un comprador, siempre que cumpla con las especificaciones del contrato. Este mecanismo de respaldo es común en transacciones internacionales entre grandes empresas, pero no está disponible para pequeños negocios o particulares.
Brandon McConnell, coautor de los estudios y profesor asociado en la universidad mencionada, señala que «el servicio que proporcionan las cartas de crédito sería de gran valor para pequeñas empresas y personas que actualmente no tienen acceso a ese tipo de servicio financiero». En su ejemplo, se menciona la necesidad de un mecanismo que permita a un contratista asegurar el pago por parte de un propietario, y viceversa, sin tener que recurrir a litigios.
Funcionamiento de la herramienta
La nueva herramienta utiliza contratos inteligentes que ejecutan los términos de un acuerdo específico cuando se cumplen ciertas condiciones. En su forma básica, incluye contratos que abarcan el alcance del trabajo, el pago por los servicios y la finalización de cada hito del proyecto. Sin embargo, se pueden incorporar contratos adicionales dependiendo de la complejidad del trabajo y la necesidad de arbitraje.
El funcionamiento es sencillo. Si un cliente desea contratar un servicio a un precio acordado, debe demostrar que tiene los fondos necesarios. Asimismo, la herramienta puede requerir que el contratista cumpla ciertos requisitos, como la presentación de licencias o seguros. Una vez que ambas partes firman el acuerdo, este se registra en la blockchain, creando un registro claro de las obligaciones de cada uno.
Si el contratista cumple con el servicio, los términos del contrato se ejecutan y los fondos se liberan. En caso de que surjan imprevistos, el estudio también aborda cómo la tecnología de contratos inteligentes puede ayudar a resolver situaciones en las que alguna de las partes no cumple con lo acordado.
Los investigadores han llevado a cabo pruebas de concepto para demostrar que la herramienta funciona y puede manejar desafíos inesperados. «Creemos que esta tecnología tiene una utilidad práctica para una variedad de pequeños negocios y otros usuarios, y estamos abiertos a colaborar con interesados en su desarrollo», concluye McConnell.
El coronel Mat Fukuzawa, autor principal de ambos artículos, subraya que «mientras que servicios como Angi y Frontdoor ya existen, no garantizan que todas las partes cumplan con sus compromisos». En el contexto actual, donde la litigación y el arbitraje forzado son métodos estándar para resolver disputas civiles, esta propuesta busca ofrecer una alternativa más económica y eficiente.
Los artículos han sido coescritos por Michael Kay, Kristin Thoney-Barletta y Donald Warsing, todos ellos académicos de distintas áreas en la misma universidad.
