Arqueólogos hallan pruebas de consumo de nuez de betel en restos dentales de hace 4,000 años en Tailandia

In Ciencia y Tecnología
julio 31, 2025

Investigadores han utilizado por primera vez técnicas científicas avanzadas para analizar placa dental de hace 4.000 años, confirmando así la masticación de nuez de betel en comunidades antiguas de Tailandia. La nuez de betel, que se consume comúnmente en forma de «quid» —una mezcla de cal apagada y nuez de betel en polvo envuelta en una hoja de betel— contiene compuestos psicoactivos que pueden aumentar la energía, la alerta, la euforia y la relajación. Este estimulante, que puede dejar manchas rojas, marrones o negras en los dientes, se considera la cuarta sustancia psicoactiva más utilizada a nivel mundial, después de la cafeína, el alcohol y la nicotina, con cientos de millones de usuarios en todo el mundo.

En investigaciones anteriores, la nuez de betel había sido identificada en sitios arqueológicos a través de fragmentos de plantas o dientes manchados, lo que ofrecía evidencias circunstanciales de su uso durante al menos 8.000 años. Sin embargo, un equipo internacional de investigadores ha logrado detectar la masticación de nuez de betel en un individuo que no presentaba decoloración dental. Este hallazgo, publicado en la revista Frontiers in Environmental Archaeology, representa la primera prueba bioquímica directa del consumo de nuez de betel en el sudeste asiático, adelantándose en al menos 1.000 años a las evidencias anteriores. Tal como indicó Piyawit Moonkham, arqueólogo de la Universidad de Chiang Mai en Tailandia, este descubrimiento sugiere que «la evidencia visible podría no contar toda la historia» de las prácticas prehistóricas.

Los investigadores comenzaron la recolección de placa dental, conocida como cálculo, en el sitio arqueológico de Nong Ratchawat, un enterramiento neolítico en el centro de Tailandia, en 2021. La técnica utilizada, llamada cromatografía líquida-espectrometría de masas (LC-MS), permite extraer, separar e identificar compuestos químicos al medir el peso de las moléculas en relación con su carga eléctrica. En este estudio, se detectaron trazas de alcaloides de plantas, incluidos los principales compuestos psicoactivos de la nuez de betel, en muestras de un individuo conocido como «Entierro 11», probablemente una mujer de unos 25 años. Este método, que no destruye las muestras originales, abre nuevas posibilidades para investigar prácticas antiguas y comprender mejor el papel social, religioso y medicinal de la nuez de betel en las sociedades antiguas.

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