Los científicos apoyados por la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) han anunciado que la «zona muerta» del golfo de México de este año—un área con baja o nula cantidad de oxígeno que puede provocar la muerte de peces y vida marina—se extiende aproximadamente por 11,404 kilómetros cuadrados, lo que representa una reducción del 21% en comparación con las estimaciones realizadas a principios de junio. Esta cifra corresponde a la 15ª medición más pequeña registrada hasta la fecha, y equivale a cerca de 1,132,000 hectáreas de hábitat que podrían no estar disponibles para peces y especies del fondo marino, lo que supone una disminución del 30% respecto al año anterior.
La encuesta anual sobre la zona muerta se llevó a cabo del 20 al 25 de julio a bordo del barco de investigación Pelican, perteneciente al Consorcio Marino de Universidades de Luisiana (LUMCON). Esta medición es un indicador clave que informa los esfuerzos conjuntos del Grupo de Trabajo sobre Hipoxia del Río Misisipi/Golfo de América, que tiene como objetivo a largo plazo reducir la extensión promedio de la zona muerta a menos de 4,900 kilómetros cuadrados para 2035.
Laura Grimm, administradora interina de la NOAA, comentó que «la significativa reducción de este año en la ‘zona muerta’ del Golfo de América es una señal alentadora para el futuro de esta área». Subrayó que este resultado destaca la dedicación y el trabajo efectivo de los científicos apoyados por la NOAA y sus socios, y representa un testimonio del impacto de los esfuerzos colaborativos en apoyo a los pescadores estadounidenses, las comunidades costeras y los ecosistemas marinos vitales.
La Formación de Zonas Muertas
Las zonas muertas se forman debido a la acumulación de nutrientes en el agua, proveniente principalmente de la cuenca del río Misisipi-Atchafalaya, que estimula el crecimiento excesivo de algas. Cuando estas algas mueren y se descomponen, agotan el oxígeno del agua al hundirse en el fondo. Los niveles bajos de oxígeno (hipoxia) obligan a la vida marina, como peces y camarones, a abandonar la zona. La exposición a aguas hipóxicas ha demostrado alterar las dietas de los peces, sus tasas de crecimiento, reproducción y la disponibilidad de especies comerciales como los camarones.
En junio de 2022, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) estableció el Programa de Hipoxia del Golfo para acelerar las acciones de reducción de nutrientes emprendidas por el Grupo de Trabajo sobre Hipoxia y avanzar en su Plan de Acción sobre Hipoxia del Golfo. Como resultado, los estados miembros del Grupo de Trabajo están intensificando sus estrategias de reducción de nutrientes.
Este año, se han desplegado varios vehículos de superficie autónomos (ASVs) en coordinación con la encuesta de medición, cuyos resultados se compararán con los obtenidos mediante métodos tradicionales. Los científicos de la NOAA y sus socios continúan investigando la viabilidad del uso de ASVs como una tecnología emergente para mapear la hipoxia en el Golfo de América.
