La irrupción de la inteligencia artificial generativa en el mercado laboral estadounidense está comenzando a mostrar sus efectos en los datos de empleo, según un economista de Goldman Sachs. Si bien la mayoría de las empresas aún no han implementado la inteligencia artificial en casos de producción, el sector tecnológico ya está experimentando una desaceleración en la contratación, afectando especialmente a los trabajadores más jóvenes.
Joseph Briggs, economista senior de la división de investigación de Goldman Sachs, destacó en un reciente podcast que, a pesar de que los empleos en el sector tecnológico han crecido de manera constante durante las últimas dos décadas, en los últimos tres años se ha observado una reducción en la contratación, lo que ha llevado a un descenso en su tendencia habitual. Esta tendencia plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento en un sector que ha sido considerado como un pilar de la economía moderna.
Desde el lanzamiento de ChatGPT por OpenAI en noviembre de 2022, hemos sido testigos de cómo este avance ha catapultado a empresas como Nvidia a la cima de la lista de las más valiosas del mundo. Las aplicaciones de la inteligencia artificial están transformando la forma en que se desempeñan muchas tareas rutinarias, lo que ha llevado a algunos expertos a argumentar que estos modelos ya podrían estar a la par de los ingenieros de software humanos en términos de eficiencia.
Impacto en el empleo juvenil
La preocupación sobre la automatización y su efecto en el empleo no es infundada. A medida que las empresas adoptan la inteligencia artificial, se espera que la productividad aumente, beneficiando a los accionistas, pero esto podría tener un costo significativo para una parte del mercado laboral. Briggs menciona que los trabajadores tecnológicos jóvenes, cuyas funciones son las más susceptibles a la automatización, están siendo los primeros en ver los efectos de esta transformación. Desde principios de este año, las tasas de desempleo entre los trabajadores del sector tecnológico de entre 20 y 30 años han aumentado en tres puntos porcentuales.
Las empresas tecnológicas han comenzado a adoptar un enfoque más cauteloso en la contratación de empleados junior, reflexionando sobre cómo optimizar sus operaciones sin comprometer su ventaja competitiva. Este periodo de transición podría resultar doloroso tanto para los trabajadores como para la economía estadounidense en su conjunto. Se estima que entre el 6% y el 7% de todos los trabajadores podrían perder sus empleos debido a la automatización impulsada por la inteligencia artificial, aunque este escenario podría volverse más drástico si la adopción de estas tecnologías se acelera.
Briggs también advierte que, si los investigadores en inteligencia artificial logran desarrollar una inteligencia general artificial (AGI) que iguale la capacidad humana de aprender y adaptarse, el impacto en el mercado laboral podría ser aún más profundo y disruptivo. Esta posibilidad, aunque todavía hipotética, plantea un desafío importante para la forma en que concebimos el trabajo y la economía en un futuro cercano.
