El icónico músico de heavy metal Ozzy Osbourne ha fallecido a la edad de 76 años. Según un certificado de defunción presentado en Londres y revisado por el New York Times, la causa de la muerte fue un paro cardíaco en el hogar, derivado de un infarto agudo de miocardio y enfermedades coronarias, así como de la enfermedad de Parkinson, que le fue diagnosticada en 2003.
Osbourne falleció el 22 de julio, rodeado de su familia, solo unas semanas después de haber ofrecido su último concierto de despedida en Birmingham. A lo largo de su carrera, se convirtió en una figura controvertida y emblemática, conocido como el «Príncipe de las Tinieblas» por su estilo de vida excéntrico y su imagen provocadora. Su famoso incidente al morder la cabeza de un murciélago marcó un hito en su trayectoria, atrayendo la atención de grupos de padres y medios de comunicación.
Sin embargo, su faceta más humana fue retratada en el popular programa de televisión «The Osbournes», donde se mostraba como un padre cariñoso y algo torpe, lo que contribuyó a suavizar su imagen pública. La banda Black Sabbath, de la que fue vocalista, es considerada pionera del heavy metal, con su álbum debut homónimo de 1969 aclamado como el «Big Bang» del género. Este disco rompió con las convenciones de la música de la época, introduciendo un sonido más pesado y oscuro que resonó con la angustia del contexto social, marcado por la Guerra de Vietnam.
El segundo álbum de Black Sabbath, «Paranoid», contiene clásicos del metal como «War Pigs», «Iron Man» y «Fairies Wear Boots», y se ha consolidado como una de las obras más influyentes de la historia de la música. La canción «Paranoid» se ha convertido en el himno de la banda y ha sido reconocida como una de las mejores de todos los tiempos por lectores de la revista Rolling Stone.
La influencia de Black Sabbath en la música es incuestionable. Dave Navarro, de la banda Jane’s Addiction, afirmó en un tributo que «Black Sabbath son los Beatles del heavy metal». A pesar de su éxito, Osbourne fue despedido de la banda en 1979 debido a sus excesos, pero logró resurgir como solista con álbumes aclamados como «Blizzard of Ozz» y «Diary of a Madman», que incluyen himnos como «Crazy Train» y «Goodbye to Romance».
A lo largo de su carrera, Osbourne fue reconocido con dos inducciones al Salón de la Fama del Rock and Roll, primero con Black Sabbath en 2006 y posteriormente como artista en solitario en 2024. Su legado perdura no solo en la música, sino también en la cultura popular, donde su figura ha dejado una huella indeleble.
El 2025 marcó un momento especial para Osbourne, quien reunió a la formación original de Black Sabbath para un concierto en el Reino Unido, describiéndolo como su última actuación. La respuesta de los fans fue abrumadora, con 42,000 asistentes que celebraron su música. Su funeral, celebrado el 30 de julio, fue un emotivo tributo en el que miles de admiradores se alinearon en las calles de Birmingham para rendir homenaje a una de las figuras más influyentes del rock.
