El gobierno canadiense ha decidido enviar tropas y personal de la guardia costera a su provincia más oriental, Newfoundland y Labrador, para hacer frente a la creciente amenaza de incendios forestales que han obligado a cientos de personas a evacuar sus hogares. Este 2025 se está consolidando como uno de los peores años en cuanto a incendios forestales en la historia reciente del país.
Según datos oficiales actualizados, los incendios en Canadá han arrasado ya 7,1 millones de hectáreas, una extensión comparable a la de Irlanda. Esta cifra iguala la de 1995, que fue la segunda peor temporada de incendios desde que se comenzó a registrar esta información en 1983. Con las condiciones cálidas y secas previstas para persistir en varias regiones, y con 730 fuegos activos actualmente, es casi seguro que la devastación de este año superará a la de hace dos décadas.
Un año marcado por el impacto del cambio climático
Sin embargo, el 2025 no parece estar en camino de superar el récord de 2023, cuando se quemaron 17,3 millones de hectáreas, un asombroso saldo que atrajo la atención mundial hacia la creciente amenaza de los incendios, exacerbada por el cambio climático inducido por la actividad humana. La Ministra de Emergencias Federal, Eleanor Olszewski, ha aprobado una «solicitud urgente» del gobierno provincial para combatir los incendios en crecimiento, asegurando a los ciudadanos que «la ayuda está en camino».
Las autoridades provinciales han estimado que aproximadamente 900 personas se han visto afectadas por las recientes órdenes de evacuación. Además, cientos de residentes en la provincia de Columbia Británica también han enfrentado órdenes similares esta semana. A lo largo de este año, se han desplegado tropas federales en varias partes del país, incluyendo las provincias centrales de Manitoba y Saskatchewan, donde las temperaturas elevadas y las condiciones secas han generado un clima turbulento.
Canadá ha estado experimentando un calentamiento que ocurre al menos al doble de la velocidad del resto del mundo en los últimos años. Este aumento de temperatura, ligado al cambio climático, se traduce en una reducción de la nieve, inviernos más cortos y suaves, y condiciones estivales más tempranas que favorecen la aparición de incendios, según advierten los expertos.
La situación actual subraya la urgencia de abordar el cambio climático y sus efectos devastadores, no solo en Canadá, sino en todo el planeta. Las políticas que promueven la sostenibilidad y la prevención de desastres naturales son más relevantes que nunca en estos tiempos de crisis ambiental.
