El viaje comercial a velocidades supersónicas podría estar a punto de convertirse en una realidad en Estados Unidos, tras la reciente derogación de una prohibición de más de cinco décadas sobre vuelos supersónicos sobre tierra. Esta decisión, tomada mediante un decreto ejecutivo el pasado 6 de junio, establece un nuevo marco regulatorio que permitirá la introducción de normas de certificación basadas en el ruido para estos vuelos.
Desde 1973, la Administración Federal de Aviación (FAA) había restringido los vuelos comerciales supersónicos por el impacto acústico que generaban en las comunidades aledañas. Sin embargo, el nuevo decreto busca allanar el camino para que aviones como los diseñados por empresas como Boom Supersonic puedan operar, reduciendo drásticamente los tiempos de viaje entre ciudades. Por ejemplo, el trayecto entre Nueva York y Los Ángeles podría reducirse de seis horas a tan solo 3.5 horas.
Retos y avances tecnológicos en la aviación supersónica
Históricamente, las iniciativas de aviación supersónica fueron impulsadas por potencias como Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y la antigua Unión Soviética. Sin embargo, estos aviones fueron criticados por el estruendo ensordecedor que producían al cruzar la barrera del sonido. Un caso notable es el del Tu-144 soviético, que dependía de potentes posquemadores para alcanzar la velocidad de Mach 1 (767 mph o 1,235 km/h).
Hoy en día, empresas como Boom Supersonic están trabajando en tecnologías que buscan eliminar el ruido en el suelo. Su enfoque, denominado «crucero sin estruendo», permite a los aviones volar a más de 30,000 pies (9,100 metros) a velocidades supersónicas, disipando las ondas sonoras antes de que lleguen al suelo. Este avance fue confirmado en enero de 2025, cuando Boom completó un vuelo de prueba exitoso que validó esta tecnología.
La competencia en este sector es intensa, con Lockheed Martin y NASA colaborando en el desarrollo del X-59, un avión demostrador supersónico. Su diseño innovador coloca los motores sobre el fuselaje, lo que ayuda a mitigar las ondas de choque y, por ende, el ruido que perciben las personas en tierra.
El calendario regulatorio establecido por el nuevo decreto es ambicioso. Se prevé eliminar las prohibiciones sobre vuelos supersónicos para el 3 de diciembre, establecer estándares de certificación de ruido para el 6 de diciembre de 2026 y hacer efectivas las reglas finales para el 6 de junio de 2027. Para poner esto en perspectiva, la regulación de los drones comerciales pasó de la orden gubernamental a la implementación final en un periodo de cuatro años.
Esta evolución en el ámbito de la aviación comercial, aunque emocionante, también plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la innovación tecnológica y la sostenibilidad acústica, un tema que seguirá siendo objeto de debate en los próximos años.
