La actriz Kelley Mack, conocida por su interpretación de Addy en la exitosa serie de drama post-apocalíptico The Walking Dead, ha fallecido a la edad de 33 años. Su muerte se produjo en su ciudad natal, Cincinnati, tras una batalla contra un glioma, un tipo de tumor que afecta al cerebro o la médula espinal.
En un comunicado difundido a través de su cuenta de Instagram, se expresó: “Con una tristeza indeleble anunciamos el fallecimiento de nuestra querida Kelley. Una luz brillante y ferviente ha hecho la transición hacia el más allá, donde todos eventualmente debemos ir”. Además, el mensaje destacaba la calidez, creatividad y apoyo inquebrantable que Mack ofrecía a quienes la rodeaban. “Su entusiasmo contagioso y dedicación a su trabajo inspiraron a innumerables personas en la industria y más allá”, se añadió en la publicación.
Mack comenzó su carrera actoral desde muy joven y participó en numerosos cortometrajes y miniseries de televisión, incluyendo Unusual Suspects (2015), Not Your Average Joe (2016) y Unscrewed (2016). También tuvo papeles en las series 9-1-1 (2019) y Chicago Med (2022). Su último trabajo es la película Universal, que se estrenará en 2025.
Kelley Mack deja atrás a sus padres, Kristen y Lindsay Klebenow; a su hermana Kathryn y su hermano Parker; a sus abuelos Lois y Larry Klebenow; y a su “querido novio” Logan Lanier. El comunicado concluyó afirmando que “el legado de Kelley vivirá a través de sus contribuciones al cine y la televisión, y en los corazones de quienes la amaron”. Se la recordará profundamente por su talento, amabilidad y espíritu vibrante.
