En los últimos años, la preocupación en torno al virus de la influenza H5N1 ha ido en aumento. Identificado por primera vez en aves hace tres décadas, este virus ha logrado adaptarse y encontrar su camino hacia los seres humanos. El H5N1 es una cepa del virus de la influenza que cuenta con hemaglutinina de tipo 5 (H5) y neuraminidasa de tipo 1 (N1), proteínas superficiales que facilitan la entrada y propagación del virus.
Un equipo de investigadores liderado por Sannula Kesavardhana, profesora asistente en el Departamento de Bioquímica del Instituto Indio de Ciencia (IISc), ha descubierto que la actual cepa 2.3.4.4b de H5N1 presenta mutaciones específicas en su genoma que aumentan su potencial de adaptación en humanos.
Adaptación del virus y sus implicaciones
La cepa 2.3.4.4b ha infectado a numerosas especies de mamíferos, lo que plantea un grave riesgo de adaptación al ser humano. Según Kesavardhana, «Esta cepa es panzootica, causando mortalidad sin precedentes en aves y mamíferos, junto con varios casos esporádicos de infecciones humanas». La investigación, publicada en la revista Microbiology Spectrum, se centra en descifrar cómo esta cepa está evolucionando para desarrollar adaptaciones cruciales que le permitan infectar a los humanos.
Los investigadores adoptaron un enfoque computacional, analizando 7,000 secuencias de proteínas del H5N1 2.3.4.4b halladas en aves, 820 secuencias de mamíferos no humanos y 35,000 secuencias de H1N1 y H3N2 humanos. Este análisis les permitió identificar los aminoácidos que están bajo presión de selección, es decir, aquellos que están cambiando rápidamente.
Mediante el uso de alineación de secuencias múltiples y la construcción de árboles filogenéticos, el equipo pudo anotar variaciones específicas en todas las proteínas del H5N1 que infectan a mamíferos no humanos y humanos. Los hallazgos revelaron un número creciente de mutaciones, particularmente en el complejo de polímerasa viral (PA, PB2), nucleoproteínas y proteínas de hemaglutinina (HA).
Una vez identificadas estas mutaciones, el equipo las clasificó en función de su capacidad para ayudar al virus a propagarse de mamíferos no humanos a humanos (mutaciones adaptativas) o simplemente para sobrevivir en el hospedador no humano (barrera). Además, desarrollaron un enfoque matemático simple para estimar el potencial de adaptación humana de la cepa 2.3.4.4b.
Los investigadores también lograron identificar animales que podrían albergar cepas del virus con el mayor potencial de adaptación humana. Curiosamente, los virus que pueden adaptarse a los zorros parecen tener un mayor potencial adaptativo que aquellos adaptados a ganado.
Ante estos hallazgos, el equipo de Kesavardhana sugiere la implementación de medidas de vigilancia proactivas y mejoradas. «Esta cepa está adquiriendo las mismas mutaciones clave que poseen las cepas pandémicas de influenza humana, lo que podría representar un riesgo creciente», advierte Ranjana Nataraj, asociada del proyecto y autora principal del estudio.
Más información:
Ranjana Nataraj et al, Decoding non-human mammalian adaptive signatures of 2.3.4.4b H5N1 to assess its human adaptive potential, Microbiology Spectrum (2025). DOI: 10.1128/spectrum.00948-25
