Los axolotls, unas salamandras endémicas de los canales de Xochimilco en Ciudad de México, han visto mermada su población de manera alarmante en las últimas décadas. Hace sesenta años, los habitantes de esta zona podían capturarlos con facilidad, mientras que en la actualidad su avistamiento en el hábitat natural es casi nulo. Ante esta situación crítica, un grupo de científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha decidido recurrir a una técnica innovadora para rastrear su ADN en las aguas contaminadas de Xochimilco.
Análisis del ADN ambiental
El biólogo Luis Zambrano, que forma parte del laboratorio de restauración ecológica de la UNAM, explica que todos los seres vivos liberan ADN a su paso, el cual puede ser capturado a través de la filtración de agua y aire. Esta metodología se ha vuelto esencial para monitorear la población de axolotls, especialmente cuando las redes de los investigadores regresan vacías tras las encuestas periódicas.
Los científicos han tomado muestras de agua de 53 localizaciones en Xochimilco, incluyendo 10 refugios donde el agua está más limpia y 43 zonas exteriores. Los resultados han sido alentadores en algunas áreas protegidas, donde se ha hallado ADN de axolotl, así como en un sitio fuera de estas zonas. Aunque este último hallazgo es mínimo, Zambrano considera que es una indicación de que la especie puede mostrar cierta resiliencia a pesar de la degradación ambiental y la contaminación que afecta a los canales.
Hasta el momento, los investigadores han explorado solo un tercio de Xochimilco utilizando esta técnica de ADN ambiental, y planean continuar con su trabajo, con la esperanza de presentar un censo actualizado a principios del próximo año. Sin embargo, la tendencia es preocupante: de unas 6.000 salamandras por kilómetro cuadrado en 1998, solo se han contabilizado 36 por kilómetro cuadrado en el último censo de 2014.
Zambrano subraya que los esfuerzos de conservación han demostrado ser efectivos. La protección de los axolotls no solo beneficia a la especie, sino que también contribuye a mejorar la calidad del agua y a aumentar la población de polinizadores en la zona, lo que a su vez permite un mejor aprovechamiento de los recursos hídricos de la capital mexicana. Sin embargo, el científico también hace un llamado a los responsables políticos para que tomen medidas más contundentes, como prohibir la apertura de clubes nocturnos y campos de fútbol en las chinampas, las islas artificiales tradicionales de la región. En su lugar, deberían incentivar la producción agrícola en estas áreas, asegurando que los agricultores puedan obtener ingresos sostenibles.
El axolotl tiene una notable capacidad reproductiva, ya que puede poner una gran cantidad de huevos. Si se mejora su hábitat, es probable que la especie pueda recuperarse. Los expertos confían en que, con las políticas adecuadas y la restauración de su entorno natural, el futuro de esta emblemática especie de salamandra no esté perdido.
