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El grupo de rap irlandés Kneecap ha sido objeto de controversia en el panorama musical europeo este verano, tras ser excluido de varios festivales, incluidos los de Hurricane y Southside en Alemania, además de recibir una prohibición de tres años para actuar en Hungría. Este veto se produce en el contexto de su actuación programada en el festival Sziget, que ha sido cancelada a raíz de las declaraciones del Primer Ministro húngaro, Viktor Orbán, quien ha calificado a la banda de “antisemita”.
Orbán argumentó que las declaraciones del grupo no pueden ser amparadas bajo la libertad artística o de expresión, generando un debate sobre las fronteras de la libertad de expresión en el arte. En respuesta a las acusaciones, Kneecap ha negado ser antisemita, sosteniendo que tales afirmaciones son utilizadas como un “arma” para desviar la atención de lo que consideran un genocidio en Gaza.
A lo largo de su trayectoria, Kneecap ha utilizado su plataforma en festivales para abogar por la causa palestina, denunciando lo que consideran la complicidad de gobiernos occidentales en el conflicto. En su actuación en Coachella, por ejemplo, criticaron el apoyo del gobierno de EE. UU. a Israel, describiéndolo como un “criminal de guerra”. En el festival Øyafestivalen de Oslo, los miembros de la banda pidieron al gobierno noruego que reconsiderara su inversión en empresas israelíes involucradas en el conflicto, haciendo referencia al Fondo de Pensiones del Gobierno de Noruega, que posee activos valorados en aproximadamente 1,6 billones de euros.
La polémica ha escalado tras un informe que reveló que el fondo había invertido alrededor de 13 millones de euros en una empresa que suministra partes a la industria militar israelí. En consecuencia, el gobierno noruego ha iniciado una revisión de sus inversiones para asegurarse de que no se financien empresas que contribuyan a la guerra en Gaza. Noruega, además, es uno de los países que ha reconocido a Palestina como estado.
Durante su actuación en Oslo, Kneecap hizo hincapié en su intención de seguir utilizando su voz para criticar lo que ellos consideran un genocidio en Gaza, afirmando que mientras tengan una plataforma, continuarán denunciando a los “criminales de guerra”. A pesar de las presiones políticas que han llevado a la cancelación de algunos de sus conciertos, como el de Viena, otros festivales han mantenido su apoyo a la banda. El director del festival Sziget, Tamás Kádár, ha calificado la decisión del gobierno húngaro como “inédita, innecesaria y lamentable”, advirtiendo que podría dañar la imagen internacional de Hungría y del propio festival.
A pesar de las adversidades, Kneecap cuenta con un calendario de más de cuarenta conciertos programados en Europa y Estados Unidos, donde seguirán defendiendo sus posturas. La situación actual en Gaza ha llevado a que varios expertos de la ONU consideren que las acciones militares de Israel podrían constituir genocidio, una afirmación que el gobierno israelí ha rechazado, alegando que sus operaciones son actos de defensa legítima. Kneecap se ha posicionado firmemente en contra de estas afirmaciones, continuando su activismo a través de la música y el arte.
