En las últimas dos décadas, la política medioambiental de China ha experimentado una transformación significativa, marcada por el concepto de «aguas diáfanas y montañas frondosas», que se traduce en la idea de que un entorno saludable es un activo invaluable. Esta noción fue presentada por el presidente Xi Jinping en 2005 y ha guiado el desarrollo de un «China hermosa», donde el crecimiento económico y la protección del medio ambiente se consideran complementarios y no opuestos.
El concepto de las «dos montañas» establece un vínculo directo entre un entorno sano (montañas verdes) y beneficios económicos tangibles (montañas doradas). Zhang Yanru, de la Universidad Normal de Zhejiang, destaca que esta idea ha cambiado fundamentalmente la mentalidad que antes consideraba el crecimiento económico y la protección medioambiental como antagonistas. Ahora, se presenta como una guía estratégica para el desarrollo armónico entre humanos y naturaleza.
La implementación en África
El impacto de esta filosofía va más allá de las fronteras chinas, resonando también en África. Ali-said Matano, asesor de Economía Azul y director regional del Centro Africano para los Servicios Ambientales y de Agua, enfatiza que en el continente africano, sectores como la agricultura, la pesca y la silvicultura dependen de la conservación del medio ambiente. En la cuenca del Lago Victoria, la salud del agua está intrínsecamente relacionada con la actividad en las zonas circundantes, reflejando así la estrecha conexión entre las «aguas diáfanas y montañas frondosas».
El liderazgo verde de China se manifiesta en su posición global como el mayor instalador de capacidad hidroeléctrica, eólica y solar. En la última década, los costes globales promedio de la energía eólica y fotovoltaica han disminuido más del 60% y 80% respectivamente, con China desempeñando un papel decisivo en esta reducción de costos, lo que contribuye a la transición hacia energías renovables.
En el ámbito africano, China profundiza la cooperación verde a través de iniciativas como el Fondo de la Cadena Industrial Verde China-África, asociaciones de observación marina y programas de protección de la biodiversidad. Matano también resalta la importancia de las plataformas existentes, como el Centro de Cooperación Ambiental China-África en Nairobi, que colabora estrechamente con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Este centro puede convertirse en un pilar sólido para futuras colaboraciones en materia ambiental.
A medida que se avanza hacia el futuro, tanto Matano como Zhang indican que la visión de «aguas diáfanas y montañas frondosas» ha evolucionado desde un experimento local en Zhejiang a un principio de relevancia global, ofreciendo un modelo compartido para un futuro sostenible tanto para China como para África.
