Air Canada ha decidido suspender sus planes de reanudar los vuelos limitados después de que sus asistentes de vuelo desobedecieran una orden gubernamental que les obligaba a regresar al trabajo. Esta situación se produce en el contexto de un prolongado conflicto laboral entre la aerolínea y el Sindicato Canadiense de Empleados Públicos (CUPE), que representa a los tripulantes de cabina.
La aerolínea canadiense, que opera aproximadamente 700 vuelos diarios junto a su filial Air Canada Rouge, anunció la cancelación de alrededor de 240 vuelos que estaban programados para el domingo por la tarde. La empresa ha indicado que tiene previsto reanudar los vuelos a partir de la tarde del lunes.
Contexto del conflicto laboral
El Ministerio de Trabajo y Familias de Canadá, dirigido por Patty Hajdu, emitió una declaración en la que se informa que ha ejercido su autoridad bajo el Código del Trabajo de Canadá para solicitar al Consejo Canadiense de Relaciones Laborales (CIRB) que arbitre en la disputa entre Air Canada y CUPE. Esta intervención del gobierno se produce tras ocho meses de negociaciones infructuosas sobre aspectos cruciales como aumentos salariales, mejoras en las pensiones y beneficios, así como el aumento del tiempo de descanso para la tripulación.
La negativa del sindicato a cumplir con la orden del CIRB ha suscitado preocupaciones sobre la legalidad de sus acciones y la posibilidad de que se intensifiquen los conflictos laborales en el sector aéreo canadiense. A medida que el verano avanza y la demanda de viajes aéreos se recupera tras la pandemia, la situación se complica aún más, poniendo en jaque tanto a los trabajadores como a la propia aerolínea.
El desenlace de este conflicto podría tener repercusiones no solo en la operación de Air Canada, sino también en la percepción pública sobre los derechos laborales y la negociación colectiva en un momento en que la industria aérea intenta recuperarse de los estragos causados por la crisis sanitaria global.
