La luna, nuestro constante satélite, es objeto de fascinación y estudio, y a lo largo del año se pueden observar diferentes fenómenos astronómicos asociados a ella. En agosto, los amantes del cielo pudieron disfrutar de la luna llena de los esturiones, mientras que en marzo se pudo observar la llamada «luna de sangre», que se produce cuando la luna adquiere un tono rojizo durante un eclipse lunar. Otro fenómeno menos conocido es la «luna negra», que tendrá lugar este fin de semana y que, a diferencia de otros eventos, será invisible para el ojo humano.
La luna negra se producirá en la noche del viernes a la madrugada del sábado, alcanzando su fase más cercana al sol a las 2:06 a.m. (hora del este de EE. UU.). Este fenómeno, aunque no es un término oficial, se refiere a la segunda luna nueva que ocurre en un mismo mes, un evento que se presenta aproximadamente cada 29 meses. Una luna nueva se caracteriza por ser aquella en la que solo se ilumina su lado opuesto al que se observa desde la Tierra, marcando así el inicio de un nuevo ciclo lunar. Según Noah Petro, jefe del Laboratorio de Geología, Geofísica y Geoquímica Planetaria de la NASA, durante esta fase la luna se sitúa entre la Tierra y el sol, lo que provoca que no se pueda ver desde nuestro planeta.
Observaciones astronómicas durante la luna negra
Aunque la luna negra en sí será invisible, esta fase lunar es ideal para los astrónomos, ya que permite observar otros cuerpos celestes sin la interferencia de la luz lunar. Esta época del año es particularmente favorable para avistar planetas, como Venus, Marte y Saturno, especialmente justo después del atardecer o antes del amanecer. Además, aquellos que dispongan de prismáticos o telescopios podrán observar la nebulosa del manillar, los coloridos restos de una estrella antigua ubicada a 1.200 años luz de la Tierra en la constelación de Vulpecula, que es visible durante la primera parte de la noche.
