La Tapicería de Bayeux, una de las obras más emblemáticas de la historia del arte europeo, está en el centro de una controversia tras la decisión de trasladarla desde Francia al Museo Británico en Londres. Este plan ha suscitado una fuerte oposición, con casi 50,000 personas firmando una petición que advierte sobre el riesgo de que un error en el transporte pueda destruir esta joya del patrimonio cultural.
La campaña, iniciada en julio por el historiador del arte francés Didier Rykner, denuncia que el traslado de la delicada tapicería a Londres constituye un «verdadero crimen patrimonial». Expertos en textiles han respaldado estas preocupaciones. Isabelle Attard, exdirectora del Museo de la Tapicería de Bayeux, ha afirmado que su valor es incalculable y que, en caso de daño, no hay dinero ni objeto similar que pueda reemplazarlo. Además, ha señalado que la tapicería es extremadamente frágil debido a su antigüedad, sus movimientos a lo largo de los siglos y las condiciones de iluminación a las que ha estado sometida desde su regreso a Bayeux tras la Segunda Guerra Mundial.
Rykner no es ajeno a las batallas culturales. Anteriormente, reunió casi 300,000 firmas contra un plan del presidente Macron para instalar vitrales contemporáneos en la Catedral de Notre-Dame, aunque esa iniciativa no tuvo éxito.
La tapicería, que narra los hechos previos a la conquista normanda de Inglaterra y la Batalla de Hastings de 1066, está programada para ser exhibida en Londres entre septiembre de 2026 y julio de 2027, mientras su sede en Normandía se somete a reformas. La confirmación del préstamo por parte de Macron durante su visita de estado al Reino Unido en 2025, la primera por parte de un líder de la UE desde el Brexit, fue vista como un gesto de renovación cultural entre ambas naciones.
A pesar de las controversias, la travesía de la tapicería también puede interpretarse como un regreso a su lugar de origen. Historiadores sostienen que fue originalmente confeccionada en Inglaterra con hilo de lana sobre lino, lo que hace que su regreso temporal tenga una carga simbólica significativa, tal como apuntó Antoine Verney, conservador del Museo de Bayeux.
A lo largo de los siglos, la tapicería ha sobrevivido a invasiones, revoluciones y guerras mundiales. Napoleón la exhibió en París en 1804, y los Aliados la mostraron nuevamente en 1944 después de liberar Francia. Sin embargo, su antigüedad está comenzando a notarse: «Las fibras textiles tienen 900 años. Por lo tanto, se han degradado naturalmente debido a la edad», explicó Verney. «No obstante, esta es una obra que ya ha viajado extensamente y ha sido manipulada en numerosas ocasiones».
Los detalles sobre cómo se realizará el transporte de la tapicería se están discutiendo actualmente entre los gobiernos británico y francés, con equipos de conservación evaluando todas las opciones, desde el control de la humedad hasta el monitoreo de vibraciones, pasando por contenedores diseñados a medida.
