La reciente confirmación de un estado de hambruna en Gaza por parte de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC) ha generado una profunda preocupación en la comunidad internacional. Tom Fletcher, Subsecretario General de Asuntos Humanitarios de la ONU, describió este evento como un «momento de vergüenza colectiva», enfatizando que se trata de una crisis que podría haberse evitado con la acción adecuada. En su declaración, hizo un llamado urgente a la comunidad global para que interviniera y pusiera fin a las hostilidades, permitiendo la entrada de suministros humanitarios en la región.
Una crisis humanitaria sin precedentes
Según el informe del IPC, se proyecta que, para finales de septiembre, cerca de un tercio de la población de Gaza, más de 640,000 personas, podría enfrentar una hambruna catastrófica, con otros 1.14 millones en niveles de emergencia. Esta situación ha sido calificada como un «desastre creado por el hombre» por el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, quien subrayó que la hambruna no solo se refiere a la falta de alimentos, sino también al colapso deliberado de los sistemas necesarios para la supervivencia humana.
Guterres recordó las obligaciones de Israel como potencia ocupante bajo el derecho internacional, incluyendo la responsabilidad de garantizar el acceso a alimentos y suministros médicos para la población de Gaza. La situación actual, marcada por un asedio severo y un bloqueo que ha restringido la entrada de ayuda humanitaria, se considera inaceptable por la comunidad internacional.
Philippe Lazzarini, Comisionado General de la UNRWA, también responsabilizó a Israel de esta crisis, afirmando que el bloqueo de alimentos y otros suministros básicos ha sido intencionado. La respuesta del gobierno israelí no se ha hecho esperar; el despacho del Primer Ministro Benjamin Netanyahu ha calificado el informe del IPC como «una mentira absoluta», alegando que Israel no tiene una política de hambre, sino de prevención de la misma.
Desde el inicio del conflicto, el Ministerio de Salud de Gaza ha reportado la muerte de 273 personas debido a la desnutrición y la hambruna, entre ellas 112 niños. La intensificación del conflicto tras el colapso de un alto el fuego con Hamas el 2 de marzo ha exacerbado la situación, limitando drásticamente la entrega de alimentos, combustible y ayuda humanitaria.
En respuesta a la creciente presión internacional, el Ministro de Relaciones Exteriores de los Países Bajos, Caspar Veldkamp, presentó su dimisión tras enfrentar críticas por no poder implementar medidas más significativas para presionar a Israel. Veldkamp admitió la resistencia dentro de su gabinete a adoptar políticas más contundentes respecto a Gaza y Cisjordania.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) ha reportado un aumento en los ataques aéreos en Gaza, lo que ha llevado a un incremento en el número de heridos y un colapso inminente del sistema de salud. Los hospitales, ya saturados, enfrentan una crisis sin precedentes, con la mitad de sus instalaciones operando a plena capacidad y la necesidad de ayuda humanitaria creciendo cada día más.
La comunidad internacional se encuentra en un punto crítico en el que debe actuar con urgencia para aliviar el sufrimiento de la población de Gaza, que enfrenta una de las crisis humanitarias más graves de la actualidad. La protección de los civiles y la garantía del acceso a la asistencia humanitaria son obligaciones que deben ser cumplidas de manera inmediata.
