El administrador de la NASA, Sean Duffy, realizó una visita a los edificios de operaciones y control Neil A. Armstrong en el Centro Espacial Kennedy, en el marco del lanzamiento de la misión Crew-11 de NASA y SpaceX hacia la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, su atención no se centró únicamente en el espacio, sino también en una controvertida decisión relacionada con el proyecto de tren de alta velocidad en California.
Recortes en el proyecto de tren de alta velocidad en California
El pasado martes, Duffy anunció la retirada de 175 millones de dólares del proyecto de tren de alta velocidad en California, una medida que se suma a la cancelación de 4.000 millones en subvenciones federales, solo un mes antes. Según Duffy, el proyecto ha sido un «boondoggle», aludiendo a los elevados costos que hasta ahora ascienden a 15.000 millones de dólares, sin que se haya logrado colocar un solo riel en dos décadas.
En una declaración, Duffy manifestó: «El pueblo estadounidense ha terminado de invertir en el fallido experimento de California. Mi Departamento se enfocará en hacer que los viajes sean excelentes nuevamente, invirtiendo en proyectos bien gestionados que puedan hacer que el tren de alta velocidad sea una realidad». Esta postura refleja un enfoque pragmático que muchos podrían considerar necesario en un contexto donde la eficiencia y la gestión de recursos son fundamentales.
La Autoridad del Tren de Alta Velocidad de California no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios sobre esta decisión. Por otro lado, Duffy también ha instruido a la Administración Federal de Ferrocarriles a revisar todas las subvenciones comprometidas para este proyecto, lo que podría tener implicaciones significativas para su futuro.
En julio, la administración de Duffy ya había cancelado todos los fondos federales del grupo ferroviario tras un informe que planteaba «serias preocupaciones» sobre la viabilidad del proyecto. Estas preocupaciones incluyen la alegada incapacidad para completar la obra dentro de los plazos establecidos y supuestas violaciones de los términos del contrato.
En respuesta a estas acciones, el estado de California ha presentado una demanda contra el Departamento de Transporte, argumentando que la decisión de Duffy es «ilegal». En un artículo de opinión en el Sacramento Bee, Duffy contrarrestó las críticas, afirmando que el gobernador de California, Gavin Newsom, «no tiene ni idea de cómo funciona un gobierno funcional».
La iniciativa de tren de alta velocidad, que se había concebido tras la aprobación de una medida estatal en 2008, tenía como objetivo conectar San Francisco y Los Ángeles en menos de tres horas. Sin embargo, con el tiempo, el proyecto fue reducido a un recorrido de 170 millas entre Merced y Bakersfield. Según la FRA, la versión actual del plan se proyecta que costará alrededor de 22.000 millones de dólares, con una fecha de finalización estimada para 2033.
A pesar de las críticas y de los recortes, es importante señalar que la mayoría de la financiación del sistema ferroviario proviene del estado, y no del gobierno federal. Este punto resalta las complejidades de la gestión de infraestructuras en un país donde la política estatal y federal a menudo se entrelazan de formas impredecibles.
