Un reciente estudio liderado por investigadores de la Universidad Estatal de Michigan ha arrojado luz sobre los valores que la sociedad Americana recuerda en sus difuntos a través de los obituarios. Publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences, este trabajo analiza 38 millones de obituarios de los Estados Unidos a lo largo de 30 años, estableciendo un nuevo marco para la comprensión psicológica del legado y la memoria social.
David Markowitz, profesor asociado de comunicación en la Universidad Estatal de Michigan y autor principal del estudio, destaca que los obituarios son una fuente única de información sobre cómo las sociedades valoran diferentes tipos de vidas. A través de estos textos, se pueden identificar patrones más amplios de recuerdo que reflejan los valores culturales y las expectativas sociales sobre lo que constituye una vida bien vivida.
Valores personales y diferencias demográficas
Utilizando la teoría de los valores humanos básicos de Schwartz, que postula diez principios universales que guían la vida de las personas, los investigadores han descubierto que los valores más comunes en los obituarios son la tradición, presente en aproximadamente el 80% de los casos, y la benevolencia, que aparece en el 76% de ellos. La tradición se asocia con el respeto y la aceptación de costumbres, mientras que la benevolencia se relaciona con el cuidado hacia los demás.
El estudio revela que las mujeres son recordadas más a menudo por su benevolencia, mientras que los hombres tienden a ser recordados por sus logros. Además, los hombres muestran una mayor variación en los valores a lo largo de su vida en comparación con las mujeres. Markowitz sugiere que estos estereotipos de género no solo reflejan sesgos interpersonales, sino que también están incrustados y se transmiten a través de generaciones en nuestras prácticas culturales de legado y memorialización.
El impacto de eventos culturales significativos
Los investigadores también examinaron cómo tres eventos culturales importantes—los ataques del 11 de septiembre, la crisis financiera de 2008 y la pandemia de COVID-19—influyeron en la forma en que se redactan los obituarios. Por ejemplo, tras los ataques del 11 de septiembre, se observó un aumento en la mención de la benevolencia, especialmente en los obituarios de aquellos que fallecieron en Nueva York, mientras que el enfoque en la seguridad disminuyó.
Durante la crisis financiera de 2008, los obituarios mostraron una disminución en la mención de logros personales, lo que sugiere un cambio hacia la valoración de la satisfacción y el bienestar colectivo en lugar de la supervivencia personal. En el caso de la pandemia de COVID-19, se observó un descenso en la aparición de referencias a la benevolencia, a pesar de que las comunidades estaban realizando sacrificios extraordinarios por el bien común, lo que plantea preguntas sobre cómo las crisis sociales y psicológicas afectan la memoria colectiva.
Estos hallazgos subrayan la relación entre los cambios en los valores personales y los eventos culturales significativos, evidenciando cómo las crisis pueden influir en la manera en que se recuerda a los seres queridos y cómo estas memorias son moldeadas por el contexto social y geográfico.
