Un equipo de investigación ha utilizado datos archivados del Telescopio Espacial Hubble junto con nuevas observaciones para medir con precisión el sistema estelar binario NGC3603-A1. Este sistema, ubicado a unos 22,000 años luz de la Tierra, se encuentra en la región de formación estelar NGC 3603, una de las más activas de nuestra galaxia. Los resultados revelan que una de las estrellas pesa aproximadamente 93 veces la masa del Sol, mientras que su compañera alcanza unas 70 masas solares. Juntas, representan uno de los sistemas binarios más masivos jamás descubiertos en la Vía Láctea.
Lo que hace verdaderamente extraordinario a este sistema es la velocidad de su movimiento orbital. Ambas estrellas completan una órbita una vez cada 3.8 días, lo que significa que, en el tiempo que la Tierra tarda en dar una vuelta completa alrededor del Sol, estos gigantes estelares habrán orbitado casi 100 veces entre sí. La proximidad y las masas extraordinarias de estas estrellas crean una relación dinámica que está remodelando ambas.
Un descubrimiento clave en la investigación
La investigación que llevó a este descubrimiento requirió un arduo trabajo que se extendió por varios años, basado en una observación crucial realizada por una fuente inesperada. Sarah Bodansky, entonces estudiante de pregrado en el Carleton College, estaba trabajando remotamente en el Observatorio Lowell durante el verano de pandemia de 2020, cuando notó un detalle que había pasado desapercibido en los datos antiguos del Hubble. Esta observación fue fundamental, ya que permitió identificar la naturaleza binaria de lo que inicialmente parecía ser una sola estrella difusa.
Según el Dr. Phil Massey del Observatorio Lowell, «el trabajo de Sarah hizo posible avanzar en este proyecto. Ella notó algo que todos habían pasado por alto: algunas de las características espectrales se duplicaban cuando las estrellas tenían sus mayores movimientos hacia y desde nosotros. Sin este descubrimiento, el proyecto habría languidecido».
Ambas estrellas son tan masivas y enérgicas que imitan a las estrellas Wolf-Rayet, que son típicamente gigantes en fase de muerte que expulsan sus capas exteriores mediante intensos vientos estelares. Sin embargo, las estrellas en NGC 3603-A1 son en realidad jóvenes, lo que demuestra las condiciones extremas que pueden hacer que las estrellas masivas parezcan mucho más evolucionadas de lo que realmente son.
La interacción entre las dos estrellas revela una fascinante historia de la evolución estelar. La estrella más pequeña de la pareja parece haber robado masa de su compañera más grande, lo que ha provocado que gire más rápido como resultado de esta transferencia de masa. Este tipo de interacción es crucial para entender cómo cambian las estrellas masivas con el tiempo y proporciona información sobre su destino final.
Los sistemas binarios masivos como NGC 3603-A1 son considerados los progenitores de los agujeros negros binarios, que eventualmente pueden fusionarse y crear ondas gravitacionales, detectadas por los científicos desde 2015. Comprender estas relaciones estelares ayuda a los astrónomos a predecir dónde y cuándo podrían ocurrir tales colisiones.
Más información:
Philip Massey et al, A New Determination of the Mass of NGC 3603-A1: The Most Massive Binary Known?, The Astrophysical Journal (2025). DOI: 10.3847/1538-4357/ade799
