
Investigadores internacionales han realizado un análisis exhaustivo sobre tres especies de pingüinos crested de Aotearoa, Nueva Zelanda, revelando que una de ellas prospera, mientras que las otras enfrentan futuros inciertos.
Dirigido por el Tawaki Project de la Universidad de Otago—Ōtākou Whakaihu Waka, el estudio proporciona lo que se considera la mirada más completa hasta la fecha sobre la genética poblacional de tres especies de pingüinos crested de Aotearoa: los pingüinos tawaki o de Fiordland, los pingüinos erect-crested y los pingüinos rockhopper del este.
Publicado en PLOS One, los hallazgos revelan que los tawaki están floreciendo como una única población saludable, mientras que sus primos subantárticos enfrentan preocupantes declives y estructuras poblacionales fragmentadas.
Resultados del Estudio
El autor principal, el Dr. Jeff White de la Universidad de Cornell, quien ha colaborado con Otago a lo largo de sus estudios, destaca que el estudio ofrece tanto buenas como malas noticias. «Es alentador ver que los tawaki mantienen una fuerte salud genética, lo que augura un futuro positivo si seguimos protegiendo sus hábitats marinos», indica.
Sin embargo, la situación para los pingüinos erect-crested y rockhopper del este es mucho más preocupante. Su aislamiento genético y la pérdida de diversidad resaltan la urgencia de entender y abordar las causas de su continuo declive.
Los investigadores utilizaron tecnología de secuenciación de ADN de última generación para analizar miles de marcadores genéticos de colonias de pingüinos en la Isla Sur y en las islas subantárticas Antipodes y Bounty.
Los resultados muestran que los tawaki forman una población única y genéticamente diversa, sin signos de aislamiento entre colonias, un resultado tranquilizador que se alinea con encuestas recientes que indican números estables o incluso en aumento.
Esta resiliencia se atribuye a la capacidad de la especie para alimentarse exitosamente en una amplia gama de entornos marinos, desde aguas costeras poco profundas alrededor de Rakiura/Stewart Island hasta el océano abierto y los sistemas de fiordos de Fiordland.
En contraste, los pingüinos rockhopper del este en las Islas Antipodes presentan una alarmantemente baja diversidad genética, lo que coincide con décadas de agudos declives poblacionales.
Los pingüinos erect-crested, por su parte, están divididos en dos poblaciones distintas: una en las Islas Antipodes, que está en disminución, y otra en las Islas Bounty, que se ha mantenido más estable.
El Dr. Thomas Mattern, coautor y co-líder del Tawaki Project, afirma que estos resultados solo son posibles gracias a colaboraciones a largo plazo en el campo. «Estos hallazgos muestran por qué los pingüinos subantárticos de Nueva Zelanda no deben ser gestionados como una única unidad», comenta. «La población de pingüinos erect-crested de las Islas Bounty se está manteniendo, mientras que la de las Antipodes se dirige hacia el colapso. Necesitamos adaptar las estrategias de conservación a las realidades únicas de cada especie y grupo insular».
El estudio subraya la importancia de la región de Fiordland en Nueva Zelanda como un refugio genético para los tawaki. Por otro lado, el futuro de los pingüinos subantárticos es más complejo: el cambio climático podría pronto hacer que las Islas Antipodes sean inadecuadas para los rockhopper y erect-crested, dejando a las Islas Bounty como el último refugio viable para los erect-crested, según el Dr. Mattern.
“Proteger esta población es crítico, especialmente ante propuestas que podrían flexibilizar las regulaciones pesqueras, lo que podría exponer a las Islas Bounty a una presión pesquera industrial intensificada”.
Más información: Jeff White et al, Estructura poblacional de tres pingüinos crested de Nueva Zelanda identifica desafíos actuales de conservación para el pingüino de Fiordland/tawaki, pingüino erect-crested y pingüino rockhopper del este, PLOS One (2025). DOI: 10.1371/journal.pone.0329545
Proporcionado por la Universidad de Otago
