Un nuevo estudio liderado por geólogos de la Universidad de Utah ha arrojado luz sobre la evolución de los niveles de oxígeno en las profundidades oceánicas durante el Paleozoico, un periodo que se extiende desde hace aproximadamente 485 hasta 380 millones de años. Este trabajo desafía las nociones tradicionales sobre la oxigenación del océano profundo, que se creía ocurrió de manera súbita y permanente tras la explosión de vida animal durante el periodo Cámbrico.
El estudio, titulado Dynamic deep marine oxygenation during the early and middle Paleozoic y publicado en Science Advances, revela que los niveles de oxígeno en los entornos marinos más profundos fluctuaron de manera significativa mucho después del Cámbrico. Utilizando isótopos estables de talio (Tl) preservados en sedimentos marinos antiguos, los investigadores han podido reconstruir la historia de la oxigenación en estos océanos profundos.
Descubrimientos clave sobre la oxigenación marina
Chadlin Ostrander, autor principal del estudio, explica que «no fue como si alguien hubiera apagado un interruptor y el océano profundo se hubiera oxigenado para siempre». Hasta hace poco, se pensaba que esta oxigenación había ocurrido hace unos 540 millones de años, pero el nuevo conjunto de datos sugiere que este proceso se prolongó por al menos 160 millones de años más.
Los investigadores analizaron isótopos de talio en sedimentos marinos antiguos recuperados de la Formación Tetlit, en el Territorio del Yukon, Canadá. Este análisis mostró que los depósitos de talio, que indican la acumulación de oxígeno en aguas profundas, eran poco frecuentes. Ostrander señala que «aunque encontramos algunas pruebas de oxígeno acumulándose en el océano profundo, solo en breves períodos». Esto sugiere que, incluso en los momentos más recientes de su conjunto de datos, el océano volvió a experimentar episodios de anoxia generalizada.
El estudio identifica un periodo relativamente estable de oxigenación entre 405 y 386 millones de años atrás, aunque este parece haber sido de corta duración. «La complejidad de nuestros hallazgos es notable. Aún no hemos encontrado evidencia de un aumento sostenido hacia niveles de oxígeno comparable a los actuales en el océano profundo», añade Ostrander.
Este trabajo resalta cómo la oxigenación del océano profundo fue un proceso complicado y prolongado, que podría haber influido en la evolución de la vida marina. Si estos océanos permanecieron parcialmente anóxicos durante momentos clave de la biología evolutiva, la aparición de los animales puede haberse llevado a cabo en condiciones menos oxigenadas de lo que se había supuesto anteriormente. «Los cambios en la biología evolutiva sucedieron en un contexto en el que no parece que se requirieran niveles sostenidos de oxígeno en el océano profundo», concluye Ostrander.
Este estudio añade una nueva capa de complejidad a nuestra comprensión de la historia de la Tierra y sus océanos, desafiando la idea de que el aumento de oxígeno en profundidad fue un evento simple y lineal. En un momento en que la ciencia busca entender los mecanismos que han permitido la vida en nuestro planeta, estos hallazgos invitan a una reflexión profunda sobre la interrelación entre oxígeno y evolución.
