La empresa danesa de energía renovable Orsted ha recibido recientemente la aprobación de sus accionistas para llevar a cabo una emisión de derechos de emergencia por un valor de 60 mil millones de coronas danesas (aproximadamente 9.400 millones de dólares). Esta medida se produce en un contexto de considerable agitación en la industria de energías renovables, marcada por los constantes ataques del ex presidente estadounidense Donald Trump a los proyectos de energía eólica offshore.
El gobierno de Estados Unidos ha tomado decisiones drásticas en relación con el proyecto Revolution Wind, que se desarrolla en la costa de Rhode Island y Connecticut. A pesar de que este proyecto cuenta con todos los permisos necesarios y se encuentra en un 80% de su ejecución, la Casa Blanca ordenó repentinamente a Orsted que detuviera los trabajos. Esta situación ha llevado a la empresa a demandar a la administración Trump con el fin de reanudar la construcción de la planta eólica.
En una declaración emitida tras la reunión extraordinaria de accionistas, Orsted anunció que su propuesta de emisión de derechos había sido aprobada. La reacción del mercado fue positiva, y las acciones de Orsted, que habían caído casi un 90% desde su máximo en 2021, experimentaron un ligero aumento del 2,9% tras la noticia.
Perspectivas y Desafíos
Sin embargo, el panorama no es del todo alentador. En el mismo día de la aprobación de la emisión de derechos, Orsted revisó a la baja su perspectiva de beneficios operativos para el año, citando velocidades de viento offshore inferiores a lo normal en los meses de julio y agosto. A pesar de que analistas de Citi calificaron esta reducción de la guía de beneficios como “relativamente menor” en comparación con otros desarrollos en la empresa, también señalaron que la actualización era “poco útil”.
Este episodio subraya no solo las tensiones en el sector energético estadounidense, sino también la capacidad de las empresas de adaptarse a un entorno regulatorio cambiante, que a menudo se ve influenciado por la política interna. La situación de Orsted puede ser vista como un reflejo de cómo las políticas energéticas y medioambientales se entrelazan con los intereses económicos y políticos en el ámbito global.
