Un reciente estudio publicado en la revista Nature plantea un desafío significativo a las afirmaciones tradicionales sobre la capacidad de almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) en el subsuelo. Según la investigación, la capacidad global para almacenar este gas, un importante contribuyente al cambio climático, es diez veces menor de lo estimado anteriormente. Este hallazgo pone de manifiesto la limitada utilidad de la captura y almacenamiento de carbono como herramienta para mitigar el calentamiento global.
El estudio, liderado por el profesor Matthew Gidden de la Universidad de Maryland, recalca que las proyecciones anteriores no habían tenido en cuenta formaciones geológicas susceptibles a filtraciones, actividad sísmica o contaminación de aguas subterráneas. Como resultado, se estima que la reducción del calentamiento global atribuible a estas tecnologías podría ser de solo 0,7 grados Celsius, en contraste con las previsiones anteriores que hablaban de reducciones de entre 5 y 6 grados Celsius.
La importancia de reducir emisiones
Gidden enfatiza que la captura de carbono no es una solución mágica para la crisis climática. «Nuestros hallazgos evidencian que se trata de una herramienta limitada», señala, añadiendo que es crucial actuar rápidamente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El estudio llega en un momento en que la tecnología de captura de carbono, promocionada durante años por la industria del petróleo y el gas, aún no se ha desplegado a gran escala, a pesar de las inversiones millonarias realizadas en todo el mundo.
Los autores del estudio han identificado que muchas de las áreas geológicas que se consideraban adecuadas para el almacenamiento de CO2 son en realidad vulnerables o inadecuadas. El coautor Alexandre Koberle, investigador de la Universidad de Lisboa, destaca que esta investigación es pionera al evaluar qué zonas deben evitarse, estableciendo lo que ellos denominan un «potencial prudente» que minimiza los riesgos para la población y el medio ambiente.
Sin embargo, la industria sigue defendiendo la captura y almacenamiento de carbono como una solución necesaria. Jessie Stolark, directora ejecutiva de la Carbon Capture Coalition, argumenta que esta tecnología es esencial para abordar el calentamiento global, pero debe ir acompañada de medidas para reducir las emisiones y garantizar un suministro de energía fiable y asequible. A pesar de las críticas, muchos expertos, incluidos Rob Jackson del Global Carbon Project, reconocen el valor de la captura de carbono, aunque advierten que es improbable que se logre almacenar grandes volúmenes si no se están dispuestos a pagar por ello.
Gidden concluye que, aunque es fundamental escalar el almacenamiento de carbono para alcanzar las emisiones netas cero, el mundo no puede permitirse esperar a que esto se logre para actuar decisivamente en la reducción de las emisiones de combustibles fósiles. Prolongar la dependencia de estos recursos con la esperanza de compensar la contaminación mediante el almacenamiento de carbono podría dejar a las futuras generaciones con un desafío casi insuperable para limpiar los desechos que hemos creado.
