La compra de una vivienda es una de las decisiones más trascendentales que muchas personas tomarán a lo largo de su vida. Sin embargo, numerosos hogares invierten cantidades millonarias sin tener una comprensión adecuada de la exposición de una propiedad a los crecientes riesgos climáticos. En Australia, el riesgo de inundaciones se presenta como uno de los peligros climáticos más evidentes y costosos, con un aumento significativo en los daños económicos relacionados con este fenómeno en los últimos años.
La amenaza creciente de las inundaciones
Las inundaciones representan un problema cada vez más apremiante para los hogares en Australia, y se prevé que esta problemática aumente a medida que cambie el clima. Identificar el riesgo de inundación de una propiedad no es siempre sencillo, ya que depende de la compleja interacción entre la topografía y la hidrología del área. La topografía se refiere a la disposición de características naturales y construidas en el terreno, como colinas, ríos, caminos y edificaciones. Por su parte, la hidrología aborda cómo se distribuyen y cómo interactúan las fuentes de agua, incluyendo la lluvia, los ríos y las aguas subterráneas.
Los esfuerzos para crear un mapa unificado del riesgo de inundaciones han sido limitados por la fragmentación en la propiedad de datos, la concesión de licencias propietarias y la escasa coordinación entre instituciones. Aunque existen recursos detallados, como el Portal de Información sobre Inundaciones a Nivel de Propiedad en Queensland, su disponibilidad se limita a un número reducido de gobiernos locales que participan de manera voluntaria en el programa.
Existen otros recursos públicos, como el Portal de Información sobre Riesgo de Inundaciones de Australia (AFRIP), que proporcionan metadatos para identificar dónde se han realizado estudios de inundaciones, pero carecen de datos consistentes a nivel de propiedad.
Australia cuenta con una base de datos nacional de información sobre inundaciones (NFID) que estima el riesgo de inundación para aproximadamente 14 millones de viviendas y que es utilizada por las compañías de seguros para evaluar y fijar precios. Sin embargo, esta información es de acceso exclusivo para las aseguradoras que la adquieren, lo que impide que los hogares australianos tengan acceso a ella debido a restricciones de licencias comerciales y propiedad de datos. Esta situación resulta particularmente contradictoria, dado que gran parte de la NFID se basa en estudios y cartografía encargados por los gobiernos locales y estatales.
Un rezago mundial
Australia se encuentra en una posición desfavorable en comparación con otros países, al no contar con datos públicos fiables sobre el riesgo de inundaciones a nivel de propiedad. En este sentido, los Países Bajos son considerados el modelo a seguir, ya que sus mapas nacionales de inundaciones son accesibles a través de un sitio web gubernamental que permite a los ciudadanos consultar información de riesgo adaptada a direcciones específicas. Esta información incluye detalles sobre la posible profundidad de las inundaciones, lo que se puede esperar durante un evento de este tipo y cómo mantenerse a salvo, todo presentado en un lenguaje claro y con infografías sencillas.
En Estados Unidos, desde hace tiempo se proporcionan mapas nacionales de inundaciones en relación con el Programa Nacional de Seguros contra Inundaciones, y en muchos estados existen leyes que requieren la divulgación de riesgos de inundación al momento de la venta de propiedades. Además, sitios web de bienes raíces como Zillow incluyen información detallada sobre la exposición de propiedades a una amplia gama de riesgos climáticos. En el Reino Unido, el gobierno también produce mapas nacionales de riesgo de inundación que están disponibles para el público.
La necesidad de una mayor transparencia en torno al riesgo de inundaciones podría permitir que los hogares australianos tomen decisiones más informadas sobre las propiedades que desean adquirir o alquilar. Esto no solo ayudaría a mitigar el impacto de las sorpresas en la facturación de seguros, sino que también alinearía mejor las expectativas de los hogares con la realidad de los riesgos climáticos que enfrentan. A su vez, esto podría ofrecer una señal clara a los propietarios para que lleven a cabo medidas que reduzcan el daño potencial en caso de inundaciones.
Para abordar estos desafíos, Australia necesita mejorar la calidad y la frecuencia de la actualización de los mapas de inundaciones. La inversión de recursos públicos en la elaboración de datos actualizados resulta difícil de justificar si esta información permanece oculta dentro de la industria de seguros. Sin embargo, cobra sentido si se considera que los beneficios se extienden a toda la población, al permitir decisiones más informadas y discusiones comunitarias sobre lo que representa un nivel aceptable de riesgo.
