Durante el reciente torneo del US Open, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo su aparición en un box de Rolex, en compañía del CEO de la marca, Jean-Frederic Dufour. Esta visita tuvo lugar a tan solo unas semanas de que Trump impusiera un arancel del 39% a Suiza, país sede de la famosa manufactura de relojes.
El evento, que tuvo lugar el 7 de septiembre de 2025, se convirtió en un punto de interés no solo por la competencia deportiva sino también por la presencia del presidente estadounidense, quien estuvo acompañado de miembros de su familia y altos funcionarios de la Casa Blanca, incluidos el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y la portavoz de prensa, Karoline Leavitt. Esta reunión muestra la disposición de Trump para mantener lazos con grandes corporaciones, especialmente en un contexto donde el entorno económico se ve afectado por las políticas proteccionistas que él mismo ha implementado.
Impacto de los Aranceles sobre la Industria Suiza
La decisión de imponer altos aranceles a productos suizos genera un efecto dominó en la industria relojera, como señala el analista de Bernstein, Luca Solca. Este experto advierte que, debido a la implementación de los aranceles, es probable que los fabricantes suizos deban aumentar sus precios. Sin embargo, también se observa una anticipación en los envíos para mitigar el impacto inmediato de estas tarifas, lo que podría ofrecer un respiro temporal a los consumidores.
Desde su regreso a la política, Trump ha buscado consolidar su relación con grandes empresas, lo que refleja una estrategia conocida en el ámbito internacional para asegurar el apoyo de los sectores económicos. La invitación de Rolex a una figura influyente como Trump, justo después de la imposición de aranceles, sugiere un intento por parte de la marca de mantener una relación cordial a pesar de las tensiones comerciales.
Rolex, una empresa privada con más de un siglo de historia, ha sido un símbolo de lujo y precisión. Las entradas para la final del US Open oscilaron entre 800 y varios miles de dólares, lo que pone de relieve el elitismo que a menudo rodea a este tipo de eventos deportivos. La presencia de Trump en un evento de esta magnitud subraya la intersección entre el deporte, la política y los intereses corporativos, un fenómeno que se repite con frecuencia en el escenario internacional.
