En los áridos valles del suroeste de China, específicamente en la provincia de Yunnan, se está llevando a cabo una transformación agrícola que tiene como protagonista al palmera datilera, conocida en algunos círculos como el «pan del desierto». Este cultivo, que prospera en condiciones extremas, está siendo introducido en una región que, con su clima benigno y diversidad geográfica, ofrece un entorno propicio para su desarrollo.
El potencial del cultivo de dátiles en Yunnan
Yuanjiang, un condado en Yunnan, se beneficia de un clima cálido con temperaturas promedio anuales de 24,1 grados Celsius y una abundante exposición solar. Estas condiciones han permitido que la palmera datilera, que puede producir hasta 200 kilogramos de fruta por árbol, se adapte y se convierta en un cultivo viable. La introducción de este cultivo no solo representa una oportunidad económica, sino que también contribuye a la restauración ecológica de áreas degradadas.
Ma Yunfei, subdirector del centro de desarrollo agrícola del condado, ha destacado que promover el cultivo de dátiles en estas regiones no solo tiene beneficios ecológicos, sino que también presenta un gran potencial económico. La palmera datilera es un recurso versátil: su fruta es comestible, sus fibras pueden usarse para fabricar papel y sus frutos en descomposición son aptos como alimento para el ganado. Esta multifuncionalidad la convierte en un cultivo estratégico tanto para la economía local como para el medio ambiente.
Desde 2019, el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos ha colaborado con China en este proyecto, regalando 100,000 plántulas de dátiles para impulsar la industria y explorar mercados conjuntos. Además, se ha establecido un sitio de demostración de cultivo de dátiles en Yuanjiang, que abarca dos hectáreas y cuenta con 722 árboles, algunos de los cuales ya producen rendimientos comparables a los de las naciones árabes.
Los equipos de investigación chinos han realizado avances significativos en la mejora de la producción de dátiles, incluyendo técnicas de crianza de plántulas, control de plagas y enfermedades, y preservación post-cosecha. Además de Yunnan, se han iniciado ensayos de cultivo en la provincia de Hainan y en el suroeste de Sichuan, con el objetivo de desarrollar una base científica y tecnológica para la planificación de la industria.
Wang Fuyou, investigador del Centro de Ciencias Agrícolas Tropicales de China (CATAS), ha manifestado su intención de construir una cadena industrial completa que abarque desde los recursos genéticos hasta el procesamiento en profundidad. Este enfoque no solo busca consolidar el cultivo de la palmera datilera en los valles áridos de China, sino que también tiene el potencial de revitalizar las zonas rurales y mejorar la gobernanza ecológica.
A medida que los cultivos se expanden, los laboratorios están en sintonía para desarrollar nuevos productos a base de dátiles, como el café de dátil, el té de dátil y aperitivos deshidratados, que están aumentando el valor y la competitividad del producto en el mercado.
