Un grupo de arqueólogos que estudiaban antiguas civilizaciones en el norte de Irak durante la década de 1930 estableció lazos con la comunidad yazidí local, documentando su vida cotidiana a través de fotografías. Estas imágenes, que habían permanecido dispersas en los archivos del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania, han cobrado un nuevo significado tras la devastadora campaña del grupo extremista Estado Islámico (IS) que asoló a esta antigua minoría religiosa.
La colección de cerca de 2,000 fotografías, que incluye imágenes de un santuario yazidí y otros aspectos de su cultura, fue redescubierta por el estudiante de doctorado Marc Marin Webb en 2022. Esta búsqueda se intensificó después de que un importante santuario fuera destruido por los extremistas en 2014. Junto a otros investigadores, Webb logró reunir casi 300 fotografías que ahora conforman un archivo visual sobre el pueblo yazidí, uno de los grupos religiosos más antiguos de Irak.
Los ataques sistemáticos que la ONU calificó de genocidio resultaron en la muerte de miles de yazidíes, mientras que muchos otros fueron forzados al exilio o sometidos a esclavitud sexual. La historia y el patrimonio cultural de esta comunidad fueron gravemente dañados, lo que ha llevado a su dispersión por el mundo.
Ansam Basher, una profesora que ahora reside en Inglaterra, se sintió abrumada al ver las fotografías, especialmente aquellas que retratan el día de la boda de sus abuelos en la década de 1930. «Nadie imaginaría que una persona de mi edad perdería su historia debido al ataque de ISIS», expresó Basher, quien recordó cómo su abuelo vivió con su familia en Bashiqa, cerca de Mosul, antes de que la ciudad cayera en manos del IS en 2014.
Un archivo de memoria cultural
El archivo visual no solo documenta la vida y tradiciones yazidíes, sino que también se presenta como un acto de resistencia contra la destrucción que intentó borrar su historia. Marin Webb y Nathaniel Brunt, un documentalista de Toronto, están trabajando para compartir estas imágenes con la comunidad, tanto a través de exposiciones en la región como en formatos digitales dirigidos a la diáspora yazidí.
Las primeras exposiciones se llevaron a cabo en abril, coincidiendo con las celebraciones del Año Nuevo yazidí, en los mismos lugares que las fotografías documentan casi un siglo después. «Fue percibido como una hermosa manera de recuperar la memoria, una memoria que estuvo directamente amenazada por la campaña de limpieza étnica», comentó Marin Webb.
Las imágenes han despertado emociones entre quienes las ven. El hermano de Basher, que visitó su ciudad natal desde Alemania, reconoció a sus abuelos en las fotografías, lo que ayudó a los investigadores a completar algunos vacíos en su historia familiar. Estas imágenes, que muestran a la gente en sus hogares y en reuniones religiosas, sirven para recordar cómo vivían antes de ser marcados por la violencia.
Además, las fotos de la boda de sus abuelos revelan un momento significativo en la historia local, con la aparición de un automóvil que, según su padre, fue el primero que se utilizó en la ciudad. «Mi abuelo solía hablar mucho sobre esa época», comentó Basher, reflejando la conexión profunda que muchos yazidíes sienten hacia su historia y su identidad.
Las fotografías, que permanecieron más de 80 años ocultas en el museo, ahora se utilizan para educar y mostrar una representación más completa del pueblo yazidí. «La idea o la imagen que tienen de Irak es tan diferente de la realidad», subrayó Basher, recordando el sufrimiento de su comunidad, pero también su rica historia cultural.
El hallazgo de estas imágenes ha revitalizado el interés por la cultura yazidí, permitiendo que su historia se cuente no solo como un relato de sufrimiento, sino también como un testimonio de resistencia y supervivencia frente a la adversidad. La labor de Marin Webb y su equipo resalta la importancia de preservar la memoria cultural en un mundo donde la historia puede ser fácilmente borrada.
