El pasado 13 de septiembre, Rusia llevó a cabo el lanzamiento de un misil hipersónico Zircon durante las maniobras militares conjuntas con Bielorrusia, conocidas como «Zapad 2025» (Occidente 2025). Estas operaciones, que comenzaron el 12 de septiembre, tienen como objetivo mejorar la coordinación y el mando militar en respuesta a posibles ataques contra ambos países, según ha declarado el Ministerio de Defensa ruso.
Ejercicios defensivos y advertencias internacionales
Desde Moscú y Minsk, se ha enfatizado que estas maniobras son exclusivamente defensivas y que no se planea agredir a ningún miembro de la OTAN. Sin embargo, esta afirmación se produce en un contexto de creciente tensión en la región, especialmente tras la reciente incursión de drones en Polonia los días 9 y 10 de septiembre, lo que llevó a la OTAN a lanzar la operación «Centinela del Este».
El Ministerio de Defensa ruso ha proporcionado imágenes de las maniobras, mostrando el lanzamiento del misil desde la fragata Admiral Golovko de la Flota del Norte, que impactó con precisión en un objetivo en el mar de Barents. Asimismo, se informó que los aviones de combate Sukhoi Su-34 realizaron bombardeos sobre objetivos terrestres como parte de estos ejercicios. Según el ministerio, los datos de monitoreo indican que el objetivo fue destruido por un impacto directo.
La realización de estas maniobras y el uso de tecnología militar avanzada como los misiles hipersónicos reflejan un aumento en la capacidad militar de Rusia y su disposición a demostrar fuerza en un entorno geopolítico cada vez más complejo. Este tipo de ejercicios no solo busca preparar a las fuerzas armadas rusas y bielorrusas, sino también enviar un mensaje claro a Occidente sobre la determinación de Moscú de proteger sus intereses en la región.
