Los chimpancés y su curiosa relación con el alcohol en la naturaleza
En los bosques de Uganda y Costa de Marfil, los chimpancés disfrutan de un festín diario de frutas, como higos y ciruelas, que contienen un nivel notable de alcohol. Un estudio reciente revela que estos primates consumen, en promedio, el equivalente a dos bebidas alcohólicas para humanos a partir de su dieta frutal. Los investigadores de la Universidad de California en Berkeley, junto con otros centros, llevaron a cabo un análisis exhaustivo de las frutas que los chimpancés ingieren, encontrando que el contenido alcohólico promedio de estas frutas es de aproximadamente 0,3% en peso. Esta cantidad, aunque considerada baja, se traduce en una ingesta significativa dado que los chimpancés pueden comer hasta 10 kilos de fruta al día.
El trabajo de campo fue arduo, dado que los investigadores enfrentaron desafíos como la falta de electricidad y la alta humedad, que amenazaban sus equipos de medición. A lo largo de tres temporadas, los científicos recolectaron datos y calibraron instrumentos para analizar el alcohol en diversas frutas tropicales. Los hallazgos sugieren que, aunque los chimpancés no se embriagan al consumir esta fruta, sí están expuestos a un suministro constante de etanol de forma natural, lo que les proporciona un leve estado de euforia derivado de la fermentación de los alimentos que consumen.
Este estudio destaca la hipótesis del «mono borracho», propuesta por el profesor Robert Dudley en el año 2000, que sugiere que la atracción humana hacia el alcohol puede tener sus raíces en las costumbres alimentarias de nuestros ancestros. Dudley argumenta que, dado que los primates han evolucionado en torno a una dieta rica en frutas maduras, es lógico pensar que desarrollaron una sensibilidad hacia el alcohol. A medida que el consumo de frutas fermentadas se convierte en un comportamiento habitual, este podría influir en la manera en que tanto los chimpancés como los humanos interactúan con el alcohol en su vida diaria.
