Las praderas de hierbas marinas de Posidonia oceanica, reconocidas como verdaderos bosques submarinos, desempeñan un papel ecológico fundamental en el ecosistema mediterráneo. Sin embargo, estas valiosas formaciones se encuentran bajo una presión constante debido a la actividad humana, lo que ha llevado a científicos a explorar nuevas técnicas de restauración para asegurar su supervivencia.
Un reciente estudio realizado por la Universidad de Lieja en la estación de investigación marina y oceanográfica STARESO, en Córcega, ha revelado que el método de transplante utilizado influye directamente en el microbioma radicular de estas plantas, un factor esencial para su supervivencia. Este hallazgo abre la puerta a técnicas de restauración más efectivas y sostenibles.
Publicada en la revista Environmental Microbiome, la investigación pone de manifiesto la importancia de la salud de los microorganismos asociados a las raíces de la Posidonia. Según Arnaud Boulenger, candidato a doctorado en oceanografía en ULiège, “hasta ahora, los esfuerzos se han centrado principalmente en la supervivencia visible, es decir, la recuperación de las raíces y el crecimiento de las hojas”. Sin embargo, el estudio indica que la salud de las praderas de hierbas marinas también depende de una red invisible de microorganismos.
La importancia del microbioma en la restauración de praderas de Posidonia
El equipo de investigación ha llevado a cabo pruebas con tres técnicas de transplante: grampas metálicas, esteras de fibra de coco y estructuras de almidón de patata. Los resultados mostraron que la elección del sustrato influye profundamente en la composición del microbioma. “Las grampas, que permiten el contacto directo con el sedimento, promueven el establecimiento de bacterias clave como Chromatiales y Desulfobacterales, esenciales para los ciclos del azufre y el nitrógeno”, explica Boulenger. En contraste, los otros métodos retrasan esta colonización beneficiosa.
Los científicos subrayan que las técnicas de restauración deben incorporar esta dimensión microbiológica, ya que estas bacterias juegan un papel directo en la resiliencia de las plantas. Sylvie Gobert, oceanógrafa, destaca que “estos resultados son innovadores; es la primera vez que un estudio ha demostrado in situ la importancia del microbioma en el éxito del transplante de Posidonia”. Este descubrimiento sugiere la posibilidad de inocular bacterias beneficiosas o diseñar soportes que faciliten la interacción raíz-sedimento.
Restaurar una pradera de hierbas marinas implica mucho más que simplemente replantar esquejes bajo el agua. Se trata de recrear un ecosistema completo, tanto visible como invisible, donde las bacterias juegan un papel crucial en su funcionamiento. Como resume Boulenger, “es un poco como replantar un bosque, asegurando al mismo tiempo que el suelo que lo nutre vuelva a cobrar vida”.
