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Un asteroide pequeño explota al entrar en la atmósfera y revela nuevos riesgos para la Tierra

In Sin categoría
septiembre 18, 2025

Un nuevo estudio publicado en Nature Astronomy, liderado por la astrofísica Auriane Egal del Planetario de Montreal, ha revelado que algunos asteroides pequeños pueden ser más peligrosos de lo que se pensaba. La investigación se centra en el asteroide 2023 CX1, que impactó en la atmósfera terrestre sobre Francia en febrero de 2023. Este hallazgo subraya la necesidad de reevaluar las estrategias de defensa planetaria ante la creciente amenaza que representan estos cuerpos celestes.

El asteroide 2023 CX1 fue descubierto aproximadamente siete horas antes de su entrada en la atmósfera, específicamente sobre Normandía. El astrónomo Peter Jenniskens, autor principal del estudio y asociado del Instituto SETI y del Centro de Investigación Ames de la NASA, relata que contactó a su hermano en los Países Bajos para que pudiera observar el fenómeno. Este evento fue registrado por varios testigos, quienes capturaron imágenes y vídeos espectaculares de la bola de fuego resultante.

El equipo de investigación determinó que el asteroide tenía una forma casi esférica y medía aproximadamente 72 centímetros de diámetro, con una masa estimada de alrededor de 650 kg. Sin embargo, el análisis fotográfico y de vídeo reveló que la órbita calculada del asteroide estaba ligeramente desajustada debido a que no todas las observaciones se realizaron en el mismo marco geodésico, un aspecto que ya ha sido corregido.

Impacto y recuperación del meteorito

El impacto de 2023 CX1 marcó el tercer impacto de asteroides anunciado sobre tierra firme. En esta ocasión, Jenniskens se unió al astrónomo François Colas del Observatorio de París para coordinar la recuperación de fragmentos del meteorito. A pesar de las difíciles condiciones climáticas, el equipo de voluntarios de FRIPON/Vigie-Ciel logró localizar los restos del asteroide.

Después de una búsqueda sistemática en la zona, Jenniskens encontró el segundo meteorito, una pequeña masa de 3 gramos, que ahora se encuentra en el Museo de Historia Natural de París. Este hallazgo fue especialmente significativo, ya que la pequeña roca sólo se distinguía por su presencia sobre un lecho de musgo en la hierba corta. La identificación de este meteorito ayudó a establecer la ubicación del campo de esparcimiento de los restos.

Los análisis posteriores mostraron que el meteorito era un tipo común, un condrito ordinario de bajo hierro clasificado como ‘L-type’, que también es frecuente en impactos de asteroides más grandes. Lo que hizo este impacto inusual fue la brillante doble llamarada observada al final de la bola de fuego. El equipo concluyó que el asteroide se mantuvo cohesionado hasta alcanzar altitudes de aproximadamente 28 km, donde perdió el 98% de su energía cinética en un instante.

Los cálculos realizados en el Centro de Investigación Ames de la NASA indicaron que el área afectada por sobrepresiones superiores era cuatro veces mayor que la de un impacto típico de asteroides, donde la energía se libera de manera más gradual a mayores altitudes. Esta investigación confirma la existencia de una nueva población de asteroides vinculados a los condritos de tipo L, capaces de fragmentarse abruptamente en la atmósfera, lo que incrementa su riesgo para áreas pobladas.

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