Un estudio reciente liderado por investigadores de la Universidad de Purdue ha desvelado por qué algunos huracanes crecen significativamente más que otros y por qué este crecimiento ocurre rápidamente bajo ciertas condiciones oceánicas. Esta investigación, publicada en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, ha demostrado, por primera vez, que los huracanes aumentan de tamaño más rápidamente cuando se desplazan sobre aguas locales cálidas, donde la superficie del océano es considerablemente más caliente que en el resto de los océanos tropicales.
El Dr. Danyang Wang, investigador postdoctoral en el Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias de Purdue, afirmó que «este descubrimiento puede aplicarse directamente a la previsión diaria del tamaño de los huracanes y sus impactos». Además, esta nueva comprensión puede mejorar la modelización del tamaño de los huracanes en modelos de riesgo a largo plazo utilizados por la industria para evaluar riesgos patrimoniales.
Antes de este estudio, se sabía que algunos huracanes se expandían de manera significativa durante su ciclo de vida, mientras que otros permanecían compactos. Sin embargo, los factores que determinaban esta diferencia no estaban bien comprendidos. La investigación ha demostrado que el rápido crecimiento de las tormentas está vinculado a «puntos calientes» en el océano, es decir, áreas localizadas donde el agua es notablemente más cálida que el resto de las aguas tropicales.
Implicaciones en la predicción de huracanes
Los resultados también sugieren un lado positivo en un mundo en calentamiento, ya que las tasas de crecimiento del tamaño de los huracanes no cambian considerablemente con el aumento de la temperatura media global, a pesar de que las temperaturas globales continúan en ascenso. Durante la temporada de huracanes del Atlántico de 2024, el huracán Helene mostró por qué el tamaño de la tormenta es relevante. Este huracán se expandió rápidamente antes de tocar tierra, convirtiéndose en una de las tormentas más grandes en la historia de Estados Unidos, con un ancho estimado de más de 640 kilómetros, causando daños sin precedentes.
El Dr. Wang comparó la situación con un donut: «Dos huracanes con la misma velocidad máxima del viento pueden tener tamaños muy diferentes. Piensa en un donut del tamaño de Carolina del Sur y otro del tamaño de Texas». Por su parte, el profesor Dan Chavas comparó el proceso con granos de palomitas en una sartén. «Los huracanes ven el océano tropical como palomitas calentadas en una sartén desigual: aumentar el calor en todas partes puede hacer que estallen un poco más rápido, pero es sobre los puntos calientes donde las tormentas estallarán más rápidamente».
Gracias a los modernos satélites, se dispone de mediciones diarias de alta calidad de las temperaturas de la superficie del mar en todo el mundo. Al aplicar esta nueva comprensión sobre cómo los huracanes responden a los puntos calientes del océano, los meteorólogos podrán predecir mejor el tamaño que alcanzarán las tormentas al tocar tierra, lo que se traduce en mejores pronósticos de los peligros que suponen para la vida y la propiedad.
El equipo de investigación se sirvió del Centro Rosen para Computación Avanzada de Purdue, que les permitió analizar datos globales en detalle y descubrir patrones que de otro modo habrían sido imposibles de identificar. Asimismo, utilizaron los superordenadores Cheyenne y Derecho del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, algunos de los más rápidos del mundo, para realizar experimentos que simulan cómo se comportan las tormentas en diferentes escenarios de calentamiento. Esta poderosa combinación de recursos informáticos ha permitido a los investigadores explorar preguntas hipotéticas sobre nuestro clima y proporcionar información que puede mejorar las previsiones y la preparación ante futuras tormentas.
Las conclusiones de este estudio allanan el camino para mejoras tanto en la previsión diaria de tormentas como en la evaluación de riesgos a largo plazo, aspecto crucial en industrias como la del seguro y la planificación de infraestructuras. La investigación resalta la importancia de integrar la ciencia teórica con datos de alta resolución y recursos informáticos avanzados.
