Los gusanos de las raíces del maíz, plagas responsables de pérdidas de cultivos valoradas en miles de millones de dólares, están evolucionando resistencia que debilita incluso los controles biotecnológicos más recientes, según un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Investigadores de la Universidad de Arizona han analizado datos recogidos durante décadas en múltiples estados, descubriendo que la resistencia evolucionada en el campo al Bacillus thuringiensis, o Bt, está socavando la efectividad del maíz que combina esta bacteria con la interferencia de ARN (RNAi), un nuevo control biotecnológico que utiliza las instrucciones genéticas de los propios gusanos en su contra.
La amenaza de los gusanos de las raíces
Los gusanos de las raíces del maíz son apodados «insectos de mil millones de dólares» por una razón contundente. Durante los últimos dos años, estas plagas han causado pérdidas de rendimiento de aproximadamente 2.000 millones de dólares en el maíz en Estados Unidos, además de la inversión de otro millardo anual en controles. Estos escarabajos, en su fase larval, se alimentan de las raíces del maíz, afectando gravemente uno de los cultivos más valiosos de América del Norte. La introducción de cultivos genéticamente modificados ha sido una herramienta crucial para aumentar la producción y reducir la dependencia de insecticidas de amplio espectro, que pueden ser perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente.
El maíz Bt, diseñado para producir proteínas que eliminan plagas sin ser tóxicas para humanos o fauna, fue introducido en 2003 y mostró una efectividad notable. Sin embargo, con el tiempo, se comenzó a observar la evolución de resistencia en las plagas.
La resistencia a Bt se origina a partir de la selección darwiniana, un proceso similar al que provoca la resistencia a los antibióticos. La eficacia del maíz Bt llevó a muchos agricultores a cultivarlo de manera continua, lo que resultó en que algunas plagas menos susceptibles sobrevivieran y transmitieran su resistencia a las generaciones siguientes.
Las empresas de semillas respondieron con la estrategia de «pirámide», combinando diferentes proteínas de Bt para eliminar a la misma plaga. Sin embargo, con el tiempo, los gusanos de las raíces evolucionaron resistencia a ambos tipos de proteínas.
En 2022, se introdujo una nueva defensa: la RNAi, que actúa «silenciando» genes específicos en la plaga, desactivando funciones esenciales para su supervivencia. Este enfoque es novedoso y se aplica por primera vez en el control de plagas agrícolas. A pesar de su diseño para ser una combinación efectiva con el maíz Bt, la comercialización de la RNAi llegó en un momento en que la eficacia del Bt ya estaba comprometida por la resistencia preexistente.
Los resultados del estudio son preocupantes, ya que subrayan el riesgo de que incluso esta última tecnología pierda su eficacia contra la plaga del maíz. Los investigadores sugieren adoptar estrategias integradas de manejo de plagas, que incluyan prácticas tradicionales como la rotación de cultivos y el cultivo de maíz convencional «refugio» junto a cultivos transgénicos, permitiendo la supervivencia de plagas susceptibles y retrasando así la resistencia.
La dependencia de los agricultores en esta nueva tecnología, con la expectativa de que su efectividad duraría muchos años, podría verse insatisfactoriamente acortada si no se toman en serio las estrategias de manejo de resistencia. Este estudio actúa como un recordatorio de que no existe una solución única. La evolución no se detiene; los gusanos se adaptan, y si no diversificamos nuestros enfoques, seguiremos en un ciclo interminable de reacción ante la resistencia.
