El aumento de las olas de calor en los ríos de EE.UU.
Los ríos de Estados Unidos están experimentando un notable aumento de temperatura. Un análisis reciente que abarca casi 1.500 localizaciones fluviales a lo largo de más de 40 años ha revelado que la frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor en estos cursos de agua están en incremento. Este fenómeno representa una amenaza significativa para muchas especies que dependen de temperaturas más frías para sobrevivir. Según Li Li, profesor de ingeniería ambiental en la Universidad Estatal de Pensilvania y uno de los autores del estudio, «la tendencia de las olas de calor en los ríos está aumentando más rápidamente que las olas de calor en el aire», lo que resulta sorprendente.
El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, es el primero en ofrecer un análisis exhaustivo de las olas de calor en ríos, definidas como periodos de cinco días consecutivos de temperaturas elevadas en comparación con los promedios estacionales. Los investigadores concluyeron que el cambio climático causado por el ser humano es el principal impulsor de esta tendencia, ya que la disminución de la capa de nieve y el flujo más lento de los arroyos contribuyen a elevar las temperaturas del agua. Otros factores humanos, como la construcción de represas, también ralentizan el flujo de agua y generan un efecto acumulativo de calentamiento en el entorno acuático.
La investigación anticipa que especies que dependen de aguas frías, como el salmón y la trucha, enfrentarán cada vez más dificultades a medida que los ríos se calienten. Li destacó la importancia de documentar la mortalidad de peces para identificar tendencias emergentes. El aumento de temperatura reduce la cantidad de oxígeno disuelto en el agua, lo que agrava aún más las condiciones para estas especies, cuyas tasas metabólicas se incrementan en aguas más cálidas, dejando menos oxígeno disponible. Los hallazgos de este estudio pueden ser fundamentales para gestionar las cuencas hidrográficas y determinar si ajustes en el riego o en las liberaciones de agua de las represas podrían ayudar a las especies a sobrevivir durante los periodos de calor extremo.
