La administración de Donald Trump ha comenzado una serie de investigaciones sobre seguridad nacional que afectan a las importaciones de robótica, maquinaria industrial y dispositivos médicos. Esta decisión podría abrir la puerta a nuevos aranceles que, según advierten los expertos, elevarían los costes para los consumidores, hospitales y fabricantes en Estados Unidos.
El Departamento de Comercio anunció el pasado miércoles la apertura de estas investigaciones, iniciadas el 2 de septiembre bajo la «Sección 232» de la Ley de Expansión del Comercio. El objetivo es determinar si las importaciones en cuestión representan una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU., un argumento que ha sido utilizado en ocasiones anteriores para justificar medidas proteccionistas.
Nuevas medidas arancelarias en el horizonte
Las investigaciones no solo abarcan maquinaria y robótica, sino que también incluyen equipos de protección personal, como mascarillas quirúrgicas y guantes, así como otros consumibles médicos, incluyendo jeringuillas y medicamentos. Esta expansión del foco investigativo refleja una preocupación creciente en Washington por la dependencia de suministros extranjeros para productos considerados críticos.
Las empresas están siendo invitadas a compartir sus proyecciones sobre la demanda de estos productos y si la producción nacional puede satisfacer las necesidades locales, además de opinar sobre el impacto de las subvenciones extranjeras y lo que la administración describe como «prácticas comerciales depredadoras». La posibilidad de nuevos aranceles sectoriales se contempla como una estrategia para impulsar la producción nacional de estos bienes esenciales.
Históricamente, la administración Trump ha invocado la Sección 232 para imponer gravámenes sobre automóviles, acero y aluminio, entre otros. Actualmente, también se llevan a cabo investigaciones sobre importaciones de productos farmacéuticos y semiconductores, evidenciando la preocupación de EE.UU. por su dependencia de las cadenas de suministro internacionales, especialmente de países como México y China, que representan más del 35% de las compras totales de maquinaria en el país.
Un sector que podría verse gravemente afectado por estos posibles aranceles es el de la automoción, que ha liderado la demanda de robots industriales en EE.UU., con más de 13,700 instalaciones el año pasado. La mayoría de estos robots son importados, lo que pone de relieve la fragilidad de la producción local ante nuevas restricciones arancelarias.
Además, los aranceles propuestos sobre dispositivos médicos y equipos de protección podrían incrementar los costos para hospitales y pacientes, dificultando el acceso a equipos y cuidados críticos. La comunidad médica ya ha expresado su preocupación, señalando que cualquier aumento en los costos será asumido principalmente por programas de salud financiados por los contribuyentes, como Medicare y Medicaid.
Scott Whitaker, CEO de AdvaMed, un grupo comercial que representa a los fabricantes de tecnología médica, alertó sobre la disparidad que se podría generar en el sistema de salud. Por su parte, Rick Pollack, CEO de la Asociación Americana de Hospitales, destacó que las interrupciones en la disponibilidad de dispositivos esenciales, muchos de los cuales provienen del extranjero, podrían comprometer la calidad de la atención al paciente.
