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El flujo de aguas subterráneas amenaza la estabilidad del hielo en los Grandes Lagos de América del Norte

In Sin categoría
septiembre 26, 2025

Investigaciones recientes han revelado que los flujos de aguas subterráneas pueden tener un impacto significativo en la formación y estabilidad del hielo en los Grandes Lagos de América del Norte, un sistema de agua dulce que se considera uno de los más grandes del mundo. Este fenómeno podría alterar drásticamente las predicciones de los modelos climáticos que analizan la dinámica del hielo en estos cuerpos de agua, especialmente en el contexto del cambio climático.

El papel del flujo de aguas subterráneas

Tradicionalmente, los factores que influyen en la formación y estabilidad del hielo en los lagos se han centrado en variables atmosféricas, como la temperatura del aire, la humedad y la radiación solar. Sin embargo, un estudio liderado por Saeed Memari, de la Escuela de Minas de Colorado, ha puesto de relieve que el flujo de aguas subterráneas puede desempeñar un papel crucial en la regulación de la formación y el deshielo del hielo en grandes sistemas de agua dulce.

En esta investigación, publicada en la revista Water Resources Research, Memari y su equipo desarrollaron modelos hidrodinámicos e de hielo acoplados que incorporan la variabilidad espacial y temporal del flujo de aguas subterráneas en el fondo de los lagos Michigan y Huron. Los hallazgos indican que, a medida que el flujo de aguas subterráneas se intensifica, actúa como una fuente de calor persistente, aportando agua más cálida desde el subsuelo y retrasando la formación del hielo o promoviendo su deshielo.

Los investigadores simularon diferentes escenarios de flujo de aguas subterráneas. A bajos flujos, el impacto es sutil, con un ligero adelanto en el deshielo en zonas poco profundas. Sin embargo, a flujos moderados, el agua subterránea puede interrumpir la estratificación térmica, lo que impide que el hielo se estabilice. En los casos más extremos, donde el flujo es mil veces superior al flujo base, el efecto es dramático; el hielo se vuelve térmicamente inestable, con el deshielo ocurriendo mucho antes de lo que los modelos convencionales predicen.

Este fenómeno es más pronunciado en las zonas costeras, donde la entrada de aguas subterráneas es mayor, mientras que en las partes más profundas del lago, el efecto se ve atenuado. Por lo tanto, el calentamiento subterráneo, aunque débil, puede tener consecuencias significativas en las áreas donde humanos, ecosistemas e infraestructuras interactúan con la superficie del lago.

Además, no todos los flujos de aguas subterráneas son iguales. La variabilidad espacial significa que un flujo fuerte en un sector costero puede derretir o debilitar el hielo, incluso cuando el resto del lago permanece congelado. La variabilidad temporal también es crucial, ya que los meses de verano más cálidos hacen que la temperatura de la superficie del lago sea menos propicia para la formación de hielo, mientras que en invierno, las aguas superficiales más frías pueden conducir a una acumulación lenta pero constante de hielo.

En el contexto del calentamiento climático, los autores del estudio advierten que el aumento de las temperaturas de las aguas subterráneas y los cambios en las precipitaciones podrían elevar los regímenes de flujo, lo que amplificaría las contribuciones de calor del subsuelo y erosionaría aún más la cobertura de hielo en las zonas costeras.

Integrar la dinámica de las aguas subterráneas en los modelos de hielo y hidrodinámicos es esencial para comprender cómo se comportará el hielo en un mundo en calentamiento. Como el cambio climático avanza, el subsuelo, a menudo pasado por alto, podría convertirse en un actor crítico en la estabilidad del hielo y sus impactos ambientales y sociales.

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