El profesor de alemán y lingüística de la Universidad Estatal de Pensilvania, Michael Putnam, ha centrado gran parte de su carrera en el estudio de la pérdida de lenguas, un fenómeno que afecta a hablantes bilingües y multilingües. Esta problemática es el eje central de su último libro, coescrito con David Natvig, profesor asociado de lingüística nórdica en la Universidad de Stavanger, Noruega, titulado An Introduction to Language Attrition: Linguistic, Social, and Cognitive Perspectives.
Publicada por Routledge, la obra ofrece una visión amplia sobre las diversas investigaciones que examinan por qué los hablantes de dos o más idiomas pueden experimentar una pérdida de competencia en su lengua materna o en lenguas adicionales. Está dirigida a estudiantes avanzados y a investigadores en campos como la lingüística teórica y aplicada, el bilingüismo y la lingüística de herencia, la psicolingüística y la sociolingüística.
Un enfoque multidimensional
Putnam señala que, aunque el fenómeno de la pérdida de lengua ha sido objeto de estudio durante años, la mayor parte de la investigación se ha centrado en condiciones patológicas como el accidente cerebrovascular o la afasia. “El objetivo de este libro es doble”, explica. “Primero, resaltar que la investigación sobre la ‘pérdida de lengua’ también ocurre en contextos no patológicos. Segundo, para comprender mejor lo que está sucediendo, mi coautor y yo mostramos que es necesario un enfoque multifacético”.
Este enfoque debe considerar “los contextos sociales, las restricciones léxicas y gramaticales, y el procesamiento cognitivo de la información”, áreas que Putnam y Natvig analizan en profundidad. Aunque se han realizado avances en estos tres ámbitos, la investigación ha sido mayormente llevada a cabo de manera aislada.
Desde la perspectiva sociolingüística, se estudia cómo un segundo idioma puede comenzar a invadir la lengua materna en un dominio social específico. “Por ejemplo, si emigras a un país, el idioma de tu hogar, tu vecindario y la comunidad religiosa seguirá siendo el idioma con el que llegaste. Sin embargo, en el trabajo, la escuela, los periódicos y la televisión, con el tiempo, encontrarás más escenarios donde no podrás usar tu lengua materna, y el segundo idioma será omnipresente”, detalla Putnam.
Por otro lado, los investigadores que se especializan en las propiedades estructurales de un idioma, como Putnam, indican que los efectos de la pérdida no son uniformes. “Los sistemas sonoros, es decir, la fonología, y la estructura de las oraciones, es decir, la sintaxis, son mucho menos vulnerables a la pérdida en comparación con la morfología y el léxico”, añade. Esto plantea interrogantes sobre la representación del lenguaje en la mente.
Además, los investigadores en neurociencia cognitiva han realizado avances recientes en el estudio de la pérdida de lengua, examinando cómo ocurre en tiempo real mediante técnicas como el seguimiento ocular y el análisis de ondas cerebrales. “Lo que están comenzando a observar es fascinante: a nivel de milisegundos, parece haber un cambio en el procesamiento cuando se produce la pérdida de lengua”, comenta Putnam. “Existen picos eléctricos en el cerebro cuando un hablante nativo se encuentra con un término léxico sorprendente, mientras que las personas que sufren attrition no presentan el mismo nivel de respuesta”.
A pesar de que la pérdida de lengua es un fenómeno tangible, Putnam aclara que no significa que la persona esté perdiendo completamente la capacidad de hablar el idioma en cuestión. “Lo que ocurre es que no pueden recuperar activamente lo que necesitan en ese momento, o pueden hacerlo, pero con cierta dificultad”, explica.
Con la esperanza de integrar estos tres enfoques en una estrategia multidimensional para combatir la pérdida de lengua, Putnam propone analizar la attrition como un fenómeno de la vida dinámica de los bilingües y multilingües. “Las cosas son inestables, pero ¿qué sucede para que el sistema se estabilice de nuevo?”, cuestiona. “¿Cuánto tiempo necesitamos para que varios elementos de la gramática se restablezcan y se reaprendan? Estas son las preguntas que debemos plantearnos”.
Este enfoque unificado podría tener un impacto social significativo, moldear investigaciones independientes y colaborativas, así como mejorar la pedagogía, opina Putnam. “Hay un análisis de coste-beneficio para los estudiantes que invierten tiempo y dinero en aprender lenguas”, concluye. “Podemos aprender más sobre qué aspectos se mantienen durante más tiempo y cuáles son más vulnerables a la pérdida y al deterioro, centrándonos también en lenguas de herencia y en peligro, lo que ayudará a estudiantes e investigadores en sus esfuerzos por preservarlas”.
Más información:
Michael T. Putnam et al, An Introduction to Language Attrition, (2025). DOI: 10.4324/9781003174424
