La obra titulada ‘Casas limpias’, escrita por María Agúndez y publicada por Temas de Hoy, narra la historia de Sol, una joven que aspira a vivir conforme a los principios feministas contemporáneos. Sin embargo, su vida da un giro inesperado cuando es despedida de su trabajo como asistente de artista y se entera de que está embarazada. Ante esta nueva realidad, decide contratar a dos mujeres latinoamericanas para que la ayuden en las tareas del hogar, una decisión que le provoca sentimientos de vergüenza y temor al juicio social, especialmente por parte de su vecina activista.
María Agúndez, en su segundo libro, elabora un retrato agudo y a la vez humorístico que incita a la reflexión sobre las dinámicas de poder en el ámbito doméstico. La autora señala que la contratación de trabajadores del hogar puede conllevar una relación de «pequeño jefe», donde la persona contratada no recibe condiciones dignas, y se parte de la premisa de que se contrata a alguien para evitar la dedicación de tiempo libre a las tareas del hogar. Este dilema resulta incómodo y familiar para muchas lectoras que pueden verse reflejadas en la protagonista.
El contexto de ‘Casas limpias’ remite a obras anteriores como ‘The Help’ y ‘Manual for Cleaning Women’, que abordan la desigualdad y el racismo en el entorno laboral de mujeres en situaciones precarias. Aunque estas obras están ambientadas en décadas pasadas, Agúndez actualiza su legado, mostrando que los problemas de discriminación y desigualdad persisten, aunque en diferentes formas. La autora enfatiza que el cuidado y la limpieza son todavía vistos como dominios femeninos, lo que complica la posibilidad de empoderamiento real para muchas mujeres.
La crítica social se hace evidente cuando Agúndez aborda la precariedad laboral y la difícil conciliación entre la vida laboral y familiar. La incorporación de las mujeres al trabajo no es suficiente si, al mismo tiempo, no se resuelven las responsabilidades que conlleva cuidar de una familia. La autora cuestiona la jerarquía social que se establece en torno a los trabajos, sugiriendo que muchas veces se valora más tener un empleo «cultural» con condiciones laborales adversas que uno en el ámbito de la limpieza, lo que refleja una falta de reconocimiento del trabajo doméstico y un clasismo que sigue presente en la sociedad actual.
El libro también expone la mirada de sectores sociales acomodados y conservadores que, al contratar a trabajadores del hogar, no solo carecen de autocrítica, sino que perpetúan un sistema de desigualdad. Frases condescendientes y actitudes de desconfianza hacia el trabajador doméstico son una constante que, según Agúndez, contribuyen a mantener la estructura de poder vigente.
A pesar de su tono reflexivo, ‘Casas limpias’ no se presenta como una novela política ni un ensayo académico. La autora busca ofrecer una mirada honesta y cercana, basada en su experiencia personal y en las conversaciones cotidianas con otras madres. La narrativa, que combina el humor con la crítica social, invita a los lectores a cuestionar las contradicciones inherentes a la condición femenina en un mundo que, a pesar de los avances, todavía presenta obstáculos significativos para la igualdad.
