Antigua representación artística en el desierto árabe
Hace aproximadamente 12,000 años, un grupo de cazadores-recolectores que habitaban una vasta extensión del desierto árabe dejó un legado artístico impresionante. Estas comunidades tallaron imágenes de tamaño natural de camellos y otros animales en acantilados y rocas de arenisca, utilizando el arte rupestre como un medio para señalar la ubicación de fuentes de agua. Este hallazgo pone de manifiesto cómo los pueblos antiguos se adaptaron y sobrevivieron en algunos de los entornos más inhóspitos de la Tierra.
Investigadores han identificado un conjunto monumental de arte rupestre al sur del desierto de Nefud, en el norte de Arabia Saudita, a lo largo de una distancia de aproximadamente 30 kilómetros en una zona montañosa. Se han documentado alrededor de 60 paneles de rock art que contienen más de 130 imágenes de animales, predominando los camellos, aunque también se encuentran íbices, gacelas, burros salvajes y un aurochs, considerado el ancestro salvaje del ganado doméstico actual. Algunas de las grabaciones de camellos alcanzan más de 2 metros de altura y 2,6 metros de longitud.
Los investigadores sugieren que el arte rupestre marcaba la ubicación de fuentes de agua temporales en un paisaje desértico hostil. Según la arqueóloga María Guagnin, autora principal del estudio publicado en la revista Nature Communications, estas antiguas comunidades sobrevivían en el desierto desplazándose entre lagos estacionales, y utilizaban el arte monumental para señalar estos recursos hídricos y las rutas que conducían a ellos. La técnica de datación por luminescencia aplicada a herramientas de piedra encontradas en el área ha permitido a los científicos establecer que las grabaciones se realizaron entre 12,800 y 11,400 años atrás, lo que indica que estas comunidades pudieron establecerse en entornos desérticos mucho antes de lo que se pensaba anteriormente.
