Manipulación de Opiniones en Redes Sociales: El Caso Bartomeu
En septiembre de 2018, el entonces presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, participó en el programa de radio «El Transistor» de Onda Cero, donde se realizó una encuesta a los oyentes sobre su gestión. Inicialmente, la opción “mala” dominaba con un 58% de los votos, pero, sorprendentemente, al final de la votación, la opción “buena” ganó con un 43%. Esta repentina inversión de resultados ha sido objeto de investigación, revelando que la manipulación fue orquestada a través de métodos poco éticos. Según informes, Bartomeu pagó 2,3 millones de euros a la empresa argentina Nicestream para mejorar artificialmente su imagen en las redes sociales entre 2017 y 2020, lo que desata serias dudas sobre la autenticidad de la opinión pública en torno a su gestión.
El análisis de los dispositivos de Bartomeu por parte de los Mossos d’Esquadra ha dejado al descubierto cómo Nicestream operaba. Un exempleado de la empresa relató que las encuestas eran manipuladas desde Buenos Aires mediante la programación de múltiples ordenadores que votaban automáticamente. Este tipo de intervención no era complicado para un grupo de informáticos, quienes utilizaban diversas técnicas para eludir las medidas de seguridad de las encuestas. Cuando se implementaban restricciones por dirección IP, recurrían a tecnologías como VPN o Tor para simular diferentes ubicaciones y así poder emitir varios votos desde un solo dispositivo. A pesar de las limitaciones, el sistema de votación en medios digitales se consideraba vulnerable y fácil de explotar, lo que permitía a Nicestream influir en los resultados sin ser detectados.
Nicestream no solo se limitaba a manipular encuestas; también gestionaba una red de bots en Twitter para contrarrestar críticas hacia Bartomeu. Utilizaban una herramienta llamada Eyewatch, que permitía automatizar acciones como votar en encuestas y generar interacciones en la red social. Aunque una parte de su trabajo era legítima, como el monitoreo de debates en línea, su actividad más oscura consistía en moldear el discurso público a su favor mediante el uso de cuentas falsas. Los informes de Nicestream revelan que estas operaciones estaban diseñadas para crear una ilusión de apoyo popular, lo que plantea interrogantes sobre la integridad de las campañas políticas en la era digital y el impacto que estas tácticas pueden tener en la percepción pública.
