Un estudio reciente llevado a cabo por oceanógrafos de la Universidad de Hawaiʻi en Mānoa ha arrojado luz sobre una región vasta y poco comprendida del océano global: la capa límite bentónica abisal, situada a pocos metros del fondo marino. Este hábitat ha sido muestreado en contadas ocasiones, y la investigación, publicada en la revista Limnology and Oceanography, revela una comunidad dinámica que parece ser más sensible a los cambios estacionales de lo que se creía anteriormente.
La autora principal del estudio, Gabrielle Ellis, destacó la escasa información existente sobre los animales que habitan este entorno remoto. «Este estudio representa una contribución significativa a nuestra comprensión de la comunidad de la capa límite bentónica y comienza a desentrañar las dinámicas temporales en el abismo», afirmó Ellis, quien recientemente se graduó en oceanografía en la mencionada universidad.
Impacto del minado en el ecosistema
El estudio también concluyó que el minado en el fondo marino podría tener impactos significativos y evitables en la biodiversidad, independientemente de la época del año. La comunidad de organismos que habita esta zona, como gran parte del ecosistema de aguas profundas, depende del material orgánico que se desplaza desde la superficie del océano hacia grandes profundidades. Utilizando bombas de agua marina acopladas a una estructura que desciende hasta el fondo, el equipo de investigación recolectó pequeños animales desde aproximadamente tres metros sobre el lecho marino durante las estaciones de primavera y otoño.
A través de análisis genéticos y visuales, los investigadores descubrieron que la comunidad de zooplancton, que incluye caracoles, bivalvos y percebes, varía drásticamente entre estaciones, respondiendo a los niveles de alimento que se hunden desde la superficie. «No esperábamos que los resultados fueran tan marcados», comentó Ellis. «Estos animales pueden ser bastante sensibles a los cambios en la productividad de las aguas superficiales, que, en última instancia, impulsan estos patrones en el abismo».
La capa límite bentónica es una parte crítica e interconectada del ecosistema de aguas profundas, actuando como hogar para animales únicos y como vía de tránsito para las larvas de muchas especies antes de asentarse en el fondo marino. La investigación pone de manifiesto el comportamiento complejo de los animales a lo largo de sus ciclos de vida y la interconexión del océano profundo en sentido más amplio.
Erica Goetze, coautora del estudio y profesora de oceanografía, advirtió que en caso de realizarse minados en el fondo marino, los organismos de esta región se verían afectados por la extracción de agua ambiental y la generación de plumas de sedimento que interrumpen la alimentación. Además, la extracción de nódulos eliminaría el hábitat donde las larvas se asientan, lo que probablemente provocaría una disminución adicional en el reclutamiento local.
Jeffrey Drazen, otro de los coautores, añadió que los efectos de la minería no se limitarán a los campos de nódulos donde se realiza la extracción, sino que también afectarán a diversos hábitats de aguas profundas debido a la eliminación de larvas dispersantes que conectan poblaciones de especies abisales de amplio rango. Según sus hallazgos, parece que la minería en cualquier período específico probablemente resultará en impactos sobre estos organismos.
Futuras investigaciones tienen como objetivo realizar muestreos repetidos a lo largo de varios años para comprender mejor qué constituye la variabilidad normal en este ecosistema. Craig R. Smith, coautor y profesor emérito de oceanografía, subrayó la necesidad de aprender más sobre las dinámicas de estos ecosistemas abisales para establecer una línea base vital que permita evaluar el impacto de la actividad humana y el cambio climático.
